¿Personalidad esfumada? ¡Número viviente!

¡Feliz martes, querid@s amigu@s! Un placer sentir que en nuestro preciado espacio destaque el enfoque exclusivo hacia nuestras miradas; increíble la bonita sensación que se genera en el corazón. De verdad, con una sola persona que se sienta acompañada, nuestra Kabaña emocional ya está totalmente justificada.

Respiremos aquí, en este lugarcito, la cantidad de seguimientos y/o la cantidad de vistas, se agradecen intensamente; sin embargo no vamos a derivar en convertirnos en números, seamos nosotr@s mism@s caminando junt@s; es nuestra base, ya está.

Aceptamos que desde que nacemos somos inscritos en un registro civil donde nos otorgan un número de vida personificado, el cual deja de tener sentido cuando ésta se acaba. Cierre de nuestro libro, de acuerdo hemos de ser cuantificados de manera ordenada, así que cardinal que se transforma en ordinal. Lo interiorizamos.

Vamos caminando por el mundo, incrementando nuestro valor matemático, nuestro documento de identificación personal tatuado nos acompaña en cada momento que respiramos y obviamos nuestro anonimato. ¿Sinceramente nos sentimos personas únicas con identidad o simplemente una cifra que se maneja en la vida que le toca?

Desde luego que mantener un orden es necesario, el funcionamiento del mundo tiene dicho fundamento pero esta opción no debería ser trasladada cuando se realiza el trato entre humanos. De verdad que nos podemos acompañar, con auténticas personalidades, basándonos en deferencias de l@s un@s hacia l@s otr@s, en cualquier ámbito. No debería ser tan complicado y, sin embargo, entramos en batallas.

¿Es necesaria tanta productividad sin tener en cuenta la persona? No importa si hablamos de expedientes académicos, expedientes de trabajo, número de sanidad, número de contratos con todas las compañías de servicios, bancos y cajas … Todo ello cada vez más numerado, el orden brilla, eso sí; la esencia del individuo/a, ya es otra cosa…

Mi entendimiento a veces se obnubila ante dinámicas que conducen a NO detener la rueda de la producción; SÍ, seguimos perdiendo el interés hacia los detalles únicos de cada persona; puede ser que mi propio avance no sea del número que me corresponde por edad, género, situación laboral…

Quizás, inconscientemente o no, no quiero validar, en todo momento, ese chip numérico que indica únicamente celeridad y rendimiento. ¿Para quién? Tod@s aceptamos que no es hacia nosotr@s pues muchas veces nos sentimos impotentes ante semejante ausencia de emociones.

Cuando sentimos una necesidad y/o tenemos que realizar un trámite, caemos en desesperación, sabemos que nos enfrentamos a una máquina o, con dosis de mucha suerte, conseguimos una «comunicación personalizada» sin empatía alguna. Mi imaginación coloca un cronómetro en mano a ese humano que «nos escucha» y le indica que a ese número que contacta (que en su defecto soy yo o tú) tiene concedida una cuantía de minutos, la más breve posible; se resuelvan, o no, sus peticiones… Caiga o no en su angustia emocional; no importa, es sólo un@ individu@.

Respuestas que conllevan consecuencias emocionales y/o racionales que nos generan un gran malestar, bastante desagradable. Infortunadamente, nos conducen a vislumbrar una tremenda y horrorosa realidad: ¡únicamente somos un número! Y derivamos en que se reproduzcan exponencialmente en más ámbitos…

Por favor, ¡basta ya! Nos llenan el pensamiento transmitiéndonos que tenemos que vivir la vida y, luego, ante la dinámica real de ésta, únicamente se vislumbra una cifra; eso sí, pertenecemos al gran entramado mundial. ¿Y la calidad emocional dónde se queda? ¿En qué lugar se ha firmado un contrato, bien numerado, indicando que la humanidad desaparezca ante cualquier solicitud y/o demanda que surja?

¿Incredulidad? ¿No habéis sentido nunca que perdíais vuestro nombre y que únicamente os podíais sentir identificados con un simple guarismo? No importa el ámbito, rememorad pasos dados y me comentáis, si os apetece, por supuesto.

Llevamos colgada nuestra matrícula, como un coche, y sin menospreciar al vehículo que realiza la función para la cual fue diseñado, ¿nosotros como seres autónomos en qué lugar nos posicionamos? Nos pasamos la vida obsesionados mirando números: nuestras notas, nuestras cuentas bancarias, nuestras redes sociales, nuestras pulsaciones,… ¿De verdad que mimetizamos hasta tal punto que aceptamos que sin cifras no somos nadie?

Desesperación de perder personalidad ante una numerología impersonal y, aún así, nos mantenemos impertérritos. ¿De verdad que ésta es la calidad humana que nos merecemos vivir? Dejemos de ser autómatas mal conducidos y luchemos por un cambio de rumbo.

Cuidadín, que la actitud del anonimato la estamos transfiriendo a nuestras relaciones interpersonales, empezamos en los estudios, seguimos en los trabajos… ¿hasta dónde vamos a llegar? ¿Sólo importa que haya alguien realizando qué sé yo, contabilizado lo que se ha pautado?

Estamos dirigiéndonos a espacios/momentos en los que ser un número es inhumano… Por favor revisemos un poco nuestros argumentos, un mundo donde notemos que existe nuestra identidad y no un dígito sin más.

Para nuestra suerte, todavía existe una bonita y maravillosa «especie» , aún no extinguida del todo; sí, son aquellas personas que, a pesar de estar pautadas para ser productivas, intentan poner de su corazón y entendimiento emocional: ¡acompañan! Y ¡ojo! No importa el ámbito o si se les dirige una mirada de desaprobación, ell@s continúan con sus valores fundamentales marcando la diferencia y cuidando del prójimo.

Tal vez, con más recursos humanos, con menos premisas de producción y más de atención, se podría cuidar con calidad humana; claro que los números económicos de la telaraña mundial se verían afectados. Por contrapartida, con dosis extra de desfachatez, se habla públicamente de cómo la salud mental está empeorando, en números se ve claro… ¿Qué esperan? ¿Y el acompañamiento se entrevé? Empecemos por ofrecer una conexión más humana y entender el nombre de quién solicita, simplemente su NOMBRE...

Sentirse cuidado por otras personas, una calidez que otorga calidad ante solicitudes, atendid@s con cariño y delicadeza… Realmente, se genera un sentimiento enorme de satisfacción y bonanza. ¿Tan inverosímil es regalar este sendero? No debería haber sido fusilado.

Mal que pese a la efectividad mundial de la gran numerología, cada uno de los números que tenemos asignados corresponden a una PERSONA única con nombre y apellidos que posee una vida que debe ser lo más PLENA posible. Caminemos hacia un cuidado emocional imperante y primordial, sin más. ¿Utopía? Sinceramente, deseo que no, existen muchos entornos en los cuales la «especie», antes citada, marca la diferencia. ¿Nos unimos a caminar minimizando automatismos sin sentido? ¡Yo sí!

Momento de honestidad: Si os preguntáis en qué trabajo, para la Administración, sí funcionaria. Creo que debe haber saltado vuestra alarma; tranquilidad. No soy perfecta, así que NO pertenezco al «mundo del dígito imperante» : priorizo las personas y SÍ, me interesa saber con quién hablo y le acojo, sin importarme edad, género, nacionalidad… Me siento bien actuando de esta forma, aunque mi saber por el contar esté desorientado. ¡Rompí mi cronómetro!

Querida familia, espero que disfrutéis de una semana especial donde seáis acompañados en vuestros diferentes entornos como los seres únicos que sois,. Los números para las velas de nuestros pasteles de cumpleaños, en caso de que nos gusten.

¡Abrazos lilas desde mi corazón!

Ana Torres

¿Necesitas ayuda? ¡Estoy aquí! (Primera parte)

Buenos días querid@s amigu@s. Entramos en un nuevo martes de compañía, avanzamos en nuestros caminos y, algunas veces, nos tropezamos… Y no pasa nada si para levantarnos necesitamos un poco de auxilio/colaboración… Obviamente, si os puedo ayudar en algo, aquí estoy, sé escuchar sin juzgar.

Qué importante es saber que puedes contar con personas de apoyo en caso de necesitarlo… Sin embargo, ¿somos capaces de pedir ayuda en el momento en el cual la necesitamos? Recordemos que la ciencia infusa es pura ficción, tod@s necesitamos de un tiempo para aprender y/o recordar cómo realizar aquellas directrices que caen sobre nuestros hombros.

De verdad que forma parte de la «humanidad» gestionarnos de manera que existan los mínimos padecimientos de camino y requerir el refuerzo que necesitamos es un gran recurso al cual podemos optar.

Es importante lanzar mensajes en positivo a nuestro cerebro indicando que no sucede nada malo si solicitamos colaboración de nuestro entorno; nuestro ego no se verá mancillado y ni mucho menos caeremos en el saco de los malvistos.

Creemos en dichos mensajes de cara a otras personas y, aún así, nosotr@s continuamos siendo incapaces de auto-gestionarnos para optar a dicho procedimiento; vamos a darnos unos pequeños/grandes patrones que nos infieran la seguridad para llevar a cabo dicho acto. Espero que os parezcan aceptables y, si se os ocurren algunos más, por favor, compartidlos en nuestro espacio. ¡Gracias! Necesito vuestra cooperación.

Es interesante saber si a la persona que pedimos amparo es la correcta, igual lo solicitamos en un ámbito que no corresponde con lo cual la imposibilidad de recibir lo que esperamos es muy grande. En ese momento la decepción que se nos genera no ha lugar, busquemos otra fuente más apropiada.

Fundamental nuestro lenguaje verbal y nuestra actitud en el momento de requerir esa colaboración que tanto necesitamos; recordemos que las pautas de exigencias consiguen efecto rebote y miradas hacia otro lado, así que nuestras solicitudes las dirigiremos con paciencia. Seguramente no era necesaria esta aclaración, nos manejamos desde la humildad; sin embargo, nuestros nervios nos pueden jugar malas pasadas, no es más.

Cuidado con crear sensaciones externas de tener el hábito de pedir auxilio, lo necesitemos o no, puede llevarnos a un camino contraproducente así que tratemos de solicitarlo en momentos imperantes y no llegar a ser ignorados, cosa que queremos evitar. Usemos nuestras opciones desde un nivel considerado y honesto.

Evidentemente que mostraremos nuestros esfuerzos, combinados con nuestras ganas de asimilar lo que se nos indica para realizar el aprendizaje y, en futuras situaciones, ya sabremos autogestionarnos para conseguir el resultado que necesitábamos; evitemos que se vuelva una zona de confort acomodándonos a que nos lo solucionen siempre.

Muy importante la práctica del agradecimiento con aquell@s que voluntariosamente nos facilitan un poco de luz a ese camino que se nos había llenado de oscuridad. Asimismo, es crucial hacernos una auto-valoración personal de aquello conseguido de la mano de otras personas.

Todo lo descrito forma parte de premisas de potencial de vida, son de buena gestión emocional y mejor entendimiento, se pueden incorporar en nuestro interior; sigamos adelante construyendo en nuestro camino con las asistencias necesarias ¡Evitaremos emociones de frustración y rabia!

Y, sinceramente, si en algún momento nos encontramos con miradas inclinadas que nos ojean desde arriba, de manera un tanto increpante, por nuestra solicitud, no les hagamos mucho caso; no les otorguemos el poder de hacernos sentir mal y desechemos esas emociones de rechazo que se nos puedan generar.

Lanzar mensajes, a l@s compañer@s de vida, que los únicos afectados son ell@s, que sus problemas no nos conciernen, indica una actitud un tanto «individualista» , con repercusiones a ambos lados, aunque nosotr@s vayamos sobrados.

Igual, en otro tiempo, estábamos posicionados en el lado de la necesidad y, seguidamente, llegamos a encontrar a quien nos prestó una valiosa mano de apoyo. O, desafortunadamente, no fue el caso, pues mostremos nuestra propia evolución, dejemos atrás acciones que nos dolieron, rompamos ese círculo nocivo, pensemos en lo que nos hubiese gustado: ¡hagámoslo!

Sencillamente, la anti-tolerancia no merece un lugar en nuestro caminar, desenfoquemos y sigamos por otra vertiente más positiva, seguro que existe.

Por favor, tod@s hemos necesitado el apoyo de nuestros entornos, una mirada de complicidad, indicaciones de que es totalmente lícito pedir ese auxilio; facilitemos emocionalmente el camino de nuestros congéneres y otorguemos calidad al nuestro propio.

Quiero creer en un mundo donde ayudar sea una tónica de actitud normalizada, sin esperar nada a cambio. Mi corazón brilla cuando actúo de tal guisa, no me quiero privar de ello. No pienso enfocar hacia aquel sector que cuestiona esta manera de actuar y sí ensalzar a seguir marcando la diferencia de manera real; cada vez somos más los que practicamos la bondad, sin necesidad de meritar.

Existen más niveles donde la ayuda, más bien colaboración/división en las tareas es primordial, lo trataremos más adelante. El mundo de la cooperación/complicidad es mucho más extenso de lo que parece, a nivel actitudinal y emocional, así que vayamos edificando nuestro vivir paso a paso.

Momento de honestidad: Yo también he necesitado ayuda y, muchas veces, me he encontrado con quien me la ha regalado: agradecida desde mi interior y no les haré de menos dirigiendo mi mirada a quienes me la negaron. Por otro lado, creo que he intentado practicar aquello que predico; aún así, seguramente, alguna vez habré actuado de manera nociva y pido mis disculpas a quienes hayan recibido semejante contestación por mi parte. Quiero crecer y ser mi mejor versión en esta dinámica de vida, sin más.

Por favor, llenamos nuestras bocas con palabras de un enorme peso como empatía y solidaridad y después las negamos. Seamos congruentes, no hacen falta determinadas falsedades si somos de otro parecer; a no ser que necesitemos auto-justificarnos esa manera de actuar ante nuestra conciencia. Cuando menos seamos coherentes.

Y, ahora ya, situados en un mundo de colaboración, recordemos que cuando entramos en esta bonita dinámica esperar la misma conducta de nuestro entorno es irreal. Cada un@ se gestiona como decide y nuestras expectativas no deben condicionar al resto; por mucho que lo interpretemos como «lo correcto», únicamente es nuestra perspectiva.

Querid@s amigu@s, os deseo que paséis una buena semana y que recibáis la ayuda que necesitéis ante vuestro camino y, en caso de pertenecer al lado que la obsequia, fluctuéis con paz y tranquilidad por lo que habéis regalado a vuestro prójimo y a vosotr@s mism@s.

¡Un abrazo muy violeta!

Ana Torres

¡Gracias a mi memoria!

¡Martes de nuevo querid@s amigu@s! No podría olvidarme de nuestra cita; un gran placer contar con estos momentos que configurarán, en breve, una parte de nuestros recuerdos. Un lujo, sin duda alguna.

¡Qué importante es tener presente la memoria de aquellos recorridos de vida por los cuales hemos ido fluctuando! Forman parte de quiénes somos ahora, han ido configurando gran parte de nuestra identidad.

Evidentemente que es necesario vivir el presente, sin embargo es totalmente lícito recordar. Contemplemos que recibimos consecuencias de lo sucedido anteriormente en nuestras vidas y que han modelado nuestro caminar actual. Experiencias pasadas que nos configuran nuestra propia esencia redactando el Gran Libro de Nuestra Vida Personal; siendo autor@ y protagonista.

Rememorar de dónde venimos NO siempre tiene por qué implicar quedarse anclado en el pasado, sino aprender que estamos en nuestro yo del presente gracias a lo que hemos ido viviendo; no es más. Enfocar con gratitud, o no, a lo que fue y quedarnos con lo que nos ha llevado a andar por la vida con fuerza, desde nuestro criterio.

Podemos concedernos permisos para volar a la dinámica de evocar aquellos hechos a los cuales nuestro corazón ha otorgado un significado emocional importante; una importancia que viene dada por la permanencia en nuestro ser. Comprendemos quiénes somos visualizando cuál está siendo nuestro recorrido vital, sin lugar a dudas.

Nuestros recuerdos forman parte de nuestros Tesoros, de nuestras Mochilas, llenas de personas/actitudes/situaciones/cosas; sí, queremos mantenerlos, sin permanencia en lo que fue pero con una bonita lectura de lo que he tenido.

¿Y por qué no? Por supuesto, que si nosotros los valoramos en alta estima, podemos explicarlos; nadie debería condicionarnos a hacerlo o no; por favor fuera censuras.

A veces, el tiempo para «relatarnos/escucharnos» sobre el pasado es muy difícil de encontrar y se genera la sensación de que perdemos un poco de calidad de vidas, las nuestras y las ajenas. ¿Y si nos lo regalamos? Probablemente se generarán miradas que vibrarán, sólo es necesario generar la oportunidad.

Que sí que «tenemos que vivir en el presente», básico para avanzar; no obstante, existe la necesidad de girar la cabeza y evitar que nuestras experiencias vividas vayan cayendo en nuestro propio olvido. Vivencias pasadas que han ayudado a construir nuestro presente, nos han empujado a ser quiénes somos.

Recuerdos, nada mejor que compartirlos, desde nuestra mirada significativa, será nuestra propia verdad, cuando menos respetada. Simplemente es querer explicar quién soy y cómo he llegado hasta aquí, aquellos instantes que tanto me impactaron, aquellos movimientos de vida que me importaron…

Por favor, no caigamos en el error de menospreciar nuestra memoria y dejar de compartirla por presuposiciones de que no importarán a corazón ajeno. ¿Y si damos la opción a que sea conocida? No tengamos miedo, vergüenzas e incluso lleguemos a sobrepensar en recriminaciones externas; seguro que existe una bonita valoración aunque lo que realmente importa es nuestra propia «auto-valoración» .

Es imposible que lleguen testimonios si no se explican; indiscutiblemente desde la voluntad del narrador y del oyente, si no es así será un intercambio nulo, no es necesario… ¡Ojo! A aquellos que escuchamos nos puede implicar un cambio de mirada; SÍ un acompañamiento emocional que nos despierte, con todo nuestro respeto, dando pie a nuevas perspectivas.

¡Ey! De verdad que no importa si nos ven de una manera diferente a la «esperada» o no nos entienden; ahí estamos nosotros para acariciar nuestra historia. No enfoquemos a ninguneos, juicios o desprecios, sencillamente se trata de transmitir, en directo, desde nuestro corazón y, ese, es un paisaje emocional enormemente gratificante.

Sí, recuerdo, y también percibo mis momentos críticos de vida… Sinceridad, no todos los episodios de nuestra memoria mantienen la ponderación de positiva, quizás reviviéndola podemos sufrir, o no. Palparemos nuestra resiliencia, nos ha ido conduciendo a resurgir de ellos y nos ha indicado cómo continuar nuestro camino.

A medida que llevamos más pasos de vida, más evocaciones, prioritario considerarlas con respeto y compasión. Aceptando aciertos y errores del pasado se genera nuestra sabiduría de vida.

Recordad como brilla nuestra mirada cuando comentamos, con bonitas pinceladas, momentos ya grabados y referentes en nuestro pensamiento. Por favor, fuera dudas, seguro que tendremos oyentes emocionales que sonreirán a nuestro lado. Nosotr@s mism@s nos escucharemos, muchas veces es imperante hacer tales escuchas podemos suavizar el presente. ¿No visualizáis un paisaje de complicidad?

Aumentamos nivel y brota el bonito deporte de relatar reminiscencias de un «pasado común» ; seguramente surgirán sonrisas de complicidad y fluiremos con dicha; nos regalaremos abrazos de acompañamiento y disfrute. Después, ya continuaremos con gran potencia en nuestros individualismos, con la fuerza brutal de aquellos recuerdos acompañados.

Permitidme que aproveche esta disyuntiva para agradecer a aquellas personas que me consideran de su confianza y me los transmiten. Es un lujo disfrutarlos y sentir cómo florecen «sus sentimientos», los están evocando a mi lado, francamente emocionante.

Momento de honestidad: En ocasiones, rememoro momentos pasados de mi vida y los comparto con quienes me acompañan en mi caminar. Sí, mi mochila camina conmigo dulcemente y, de vez en cuando, la abro a vistas ajenas, es agradable que me conozcan y yo misma me reconozca.

Querid@s amigu@s, os deseo que paséis una semana muy bonita, fluyendo desde vuestra esencia. En un tiempo breve formará parte de vuestro pasado reciente y ojalá la memoria os la mantenga en positivo.

¡Un abrazo muy púrpura!

Ana Torres

¡Tu lectura de Mis palabras!

Feliz martes querid@s amigu@s. Muy buenos días o buenas tardes, lo que vosotr@s decidáis, vuestros momentos de mi lectura siempre son muy valiosos.

¿Hablamos un ratito? ¿Una respuesta afirmativa tal vez? Ante mi enorme osadía de creer firmemente que sí y, con todos mis respetos, os voy a dirigir unas palabras. Un monólogo/diálogo interesante a compartir, ya me diréis lo que sugiere a vuestra lectura; una cosa es mi intención, otra muy diferente es la repercusión. Espero que la distancia entre ambos no sea muy grande o insalvable.

Qué importante es la interpretación que le inferimos a aquello que leemos, tanto a nivel general como a nivel más particular. Lecturas innumerables que nos activan los pensamientos, el criterio y, ante todo, las emociones. Aquí y ahora, enfocaremos a las particulares, entre personas que tienen una relación personal, de mayor o menor implicación pero personal.

Debido a la vorágine de vida que llevamos y a las condiciones sociales que nos han acompañado en los últimos tiempos la implementación de la comunicación por escrito es abismal. Efectividad y celeridad por delante, ¿calidad? ¿Sinceramente? Depende del cuidado y la deferencia hacia el otro.

¿Tenemos en cuenta que la palabra escrita aumenta el riesgo de que no se produzca la comunicación como pretendíamos? Perdemos muchos detalles importantes: lenguaje no verbal, oportunidad de más explicaciones instantáneas… ; en fin, nuestra intención se ve malograda. Sí, aparecen las distorsiones de entendimiento.

Francamente disponemos del gran lujo de que nuestras palabras pueden surgir en cualquier momento, simultáneamente o en diferido, además no importa nuestra ubicación; verdaderamente es un gran potencial… Ahora bien, ¿las usamos correctamente? No importa, ¡vamos!, al ataque: SMS (ya bastante obsoleto), Correos electrónicos, WhatsApp, Instagram, Telegram,…

Y empezamos a platicar, o auto-platicar, depende de si nos pueden leer en nuestro instante… Por favor, no es una comunicación instantánea a todas horas, dejemos pie a las circunstancias del receptor y no tiene que implicar que nos ignore, simplemente ha de tener su instante.

En esta realidad, percibimos que tod@s nos hemos vuelto más escritor@s de lo que nos parece, lo cual es muy potente e importante, lo único es si ponemos empeño y/o ganas como comunicador@s para que nuestras relaciones puedan leer lo que queremos transmitir.

Curiosidad: existe quien transmite que no le gusta leer, totalmente lícito, y yo me pregunto, ¿están incomunicad@s? El continuo uso del móvil y/o del ordenador conlleva a una buena cantidad de las correspondientes lecturas; que sí, que lo entiendo, que no es lo mismo que un buen libro, pero quizás acaba surgiendo el gusto por más lecturas, cuanto menos interesante opción.

Escribimos y leemos y, como «supremos» lectores, creemos que inferimos el tono e intención adecuados a aquellos mensajes que nos han sido enviados. ¿Real? Pues a veces sí y otras no; a menudo nuestro estado emocional conducirá a un proceso de interpretación correcto o erróneo. Atentos a esos equívocos y, ante nuestras dudas, antes de que se genere malestar, una actitud cautivadora sería preguntar si nuestra interpretación es la correcta.

¡Cuidado! Nos apresuramos rápidamente a defendernos del agravio que creemos que hemos padecido y, con la cabeza no muy clara, enviamos una respuesta y recibimos otro escrito… Nos surgen esos: «Lo he dicho claro y me contesta lo que quiere», «No te entiendo y yo a ti menos»…; ahora impera la rueda de mal-pensamientos. En este punto, creo que nos entra la idea del Señor de los Anillos, gran obra por cierto, pero no aplicable aquí. Por mucho que me duela: «La Razón NO siempre es ¡MÍA!»

Aumentamos nivel, ¿nuestro oído percibe un «aviso» de respuesta y abrimos conversación pero nuestra mirada sólo recibe la muestra de mensaje eliminado? ¡Sin ningún tipo de explicación! ¿Qué tal decir que me he equivocado y por eso lo he suprimido? No debería de ser necesario, mayoritariamente acostumbra a serlo, para tranquilidad del receptor lo es; ¡ojo! que volvemos a esa rueda de malpensar que tanto daño hace.

Procuremos frenar malas interpretaciones, se convierten en bilaterales, ningún lado con entendimiento, o ganas de tenerlo, sólo ataque y defensa. Sugerencia emocional: nos podemos pausar para no crecer más por ese camino, respirar y no validar todo lo que hemos creído desde el principio sin un conocimiento de causa real.

Hora de honestidad: Yo también he pasado por estas situaciones; actualmente he interiorizado que no debo considerar que mi interpretación es la única correcta, quizás he enfocado en sucesos irreales.

Por suerte, nuestra Inteligencia emocional va por delante, muchas veces, y aplicamos dinámicas que relajan «momentos crispados», como dedicar un poco más de tiempo a lo que decimos o realizar un sondeo de si somos bien interpretados y, sobre todo, en caso contrario, deshacer el entuerto.

A poder ser en cuanto se pueda; lo que no se habla puede ser magnificado por nuestra imaginación, nos queda «flotando» en nuestras cabecitas, para bueno y para malo. Siendo esta última opción la mayoritaria, desafortunadamente está comprobado que es una tendencia humana aplicar la premisa: » Piensa mal y acertarás«.

¿Marcamos nuevamente diferencia? ¿ Y si Reenfocamos «dichos populares» que permitan opciones más positivas de vida? Contrarrestar su poder un poco; por ejemplo, una nueva versión: «Busca el acierto de pensamiento conjunto y verás». Querid@s mí@s, espero las vuestras, como siempre.

La distancia en el tiempo de resolver estos «conflictos» colabora a que se vean engrandecidos y entren en juego más factores que no eran representativos y ahora sí, no hemos dejado opción a la duda. Sí que es importante sentirse valorado pero quizás no nos habían restado ese valor, confirmemos cuanto antes, no profundicemos más en la herida.

En este mundo por el que pasear sería una bonita opción, impera correr y la rapidez de comunicación, el ahorro de tiempo, el hablar desde mi «¡ya!». ¿Imponemos unos momentitos de tranquilidad? Puede derivar en paz emocional, posiblemente la velocidad no será la misma, o sí; lo que queda claro es que nuestro caminar sí que ganará en brillo e intensidad.

Cuidemos de todos nuestros momentos diarios, regalarnos cuidados de acompañamiento tan necesarios. Desechemos esos pensamientos que nos invalidan avanzar en nuestro camino; enfoquemos a charlas que sean constructivas emocionalmente, seguro que las visualizamos con la mirada y el corazón.

Por favor, protejamos las «relaciones de palabra escrita», brillemos con ellas y no nos perdamos en dinámicas que sólo aporten sufrimiento y, lo que es peor, lleguemos a perder a personas o derivar en relaciones tensas que no era necesario vivir. Verdaderamente pueden ser un lujo, pongamos buena disposición a ello. No es más.

Los mensajes que se borran y nuestra mente que vuela para hacer un juicio de valor del «por qué» de este hecho… ¡ay! nuestra mente… Juzga con intención de protección, pero a menudo, nos lleva a un sufrimiento innecesario… ¡Qué más da! ¡Sin más! Para mí lo que se queda dentro y no aclaro acaba haciéndome daño…
Me has hecho pensar en una frase de Marco Aurelio (sé que te gusta) que me ha llegado estos días: «Todo lo que escuchamos es una opinión, no un hecho. Todo lo que vemos, una perspectiva, no la verdad» Ahí lo dejo… Y añado una versión positiva : «Vive y deja vivir» (no sobrevivir)

Montserrat Puig

Querid@s amigu@s, espero que disfrutéis de vuestros mensajes de esta semana y que tengan la mayor fuerza positiva para vosotr@s y vuestro entorno relacional.

¡Un fuerte abrazo!

Ana Torres

¡¡Bienvenida rutina!!

Buenos días, querid@s amigu@s. ¡Volvemos a nuestros martes tan preciados! Sinceramente, un retorno exquisito de saborear a vuestro lado.

Much@s de nosotr@s, en estos días, nos encaminamos a dar por finiquitadas nuestras apreciadas vacaciones. No tod@s, es verdad. Existen muchas dinámicas respecto a los descansos de trabajos o estudios o acompañamientos de camino, como siempre gran respeto a la diversidad.

Sí, ya llega a su final el momento vacacional propio y/o ajeno, éste último es de implicación relacional: familia, amigu@s… De nuevo, mayor número de «condicionantes de dinámica de vida», nos plantamos en la «realidad del regreso».

Dicho retorno, de un buen inicio, se vive de manera bastante afligida; enfocamos a lo que perdemos y sesgamos cualquier oportunidad provechosa a la aparición de esa «rutina» que, a veces, nos martiriza. ¿Real? Depende de la mirada…

Tengamos cuidado, otorgar una importancia desmesurada a un período u otro nos puede jugar malas pasadas en nuestro ser interno; quizás inferimos unos significados demasiado distantes. ¿Realmente todo es tan positivo en una época y todo es tan negativo en la otra? Por favor, recordemos que somos la misma persona en todas las ocasiones, no «destrocemos» nuestra esencia.

Sería muy interesante suavizar nuestros anuncios sobre ese «amenazante cambio» , prescindir del lenguaje drástico, esos mensajes que nos auto-lanzamos, devastadores emocionalmente, ¿necesitamos vivirlo así? Que sí que es cierto que existirán más condicionantes para fluir con entera libertad; sin embargo no es una sentencia, simplemente un poquito de tiempo de adaptación emocional, sin caer en el desespero. Mantener nuestros «cuidados personales»: lecturas, música, compartir nuestro tiempo con amigu@s/ familia… ¡No desaparecen!

¿Y qué tal si reenfocarnos lo que implica volver a la rutina del trabajo? Aceptar que nos «toca» es muy importante, forma parte de nuestros movimientos por la vida. En contraposición, otorguemos el grado de importancia que se merecen premisas como: «La vida continúa: ¡seguimos viv@s!» ; «¡Compartimos gran cantidad de Abrazos entrañables!» …

Y, de nuevo, aparece: «¡En vacaciones se vive mejor!» . Sí, como normal «general», es cierto. También es verdad que los mensajes que le regalamos a dicho período tienen una carga positiva tan potente que le facilitamos el camino, mostramos disposición, creatividad, participación, ¡ganas! Rápidamente conseguimos que nuestros patrones varíen: Desconexiones de obligaciones mentales y/o emocionales, nos relajamos.

¡Atención! Crece la mirada gris, perdemos colores: se nos genera malestar emocional, en estos últimos días realizamos un tiempo de descuento agónico, empezamos a visualizar «el estrés» : ¡ya sabemos a dónde vamos! ¿A ciencia cierta? ¿Seguro/a?

¡Ey! Que podemos contestar a esas situaciones siendo proactivos y generar nuestros cuidados emocionales de manera real; una nueva revaloración emocional antes de plantarnos en el día X. ¡Existen opciones! La condena de aquel que va a ser echado a los tiburones por los piratas, sin ningún tipo de recurso, es bastante inverosímil o, como mínimo, ese puente puede ser más fácil de salvar o los tiburones se convierten en delfines…

¿Y si le damos una oportunidad emocional a lo que ofrece el período que llega? Estropearlo, en todo momento, con quejas desmesuradas nos puede distorsionar el nuevo camino a recorrer. A ver, que permisos de quejas nos los podemos conceder, interesante que NO nos quedemos paralizados en ellos. Importante sumar en positivo no restar sin haber empezado ese futuro.

¿Inferir significados positivos en el concepto de rutina?¿Incredulidad? ¡Es posible! Iluminemos nuestros hábitos saludables que se recuperan de manera inconsciente y/o consciente: generan acento de Identidad propia, a pesar de las pautas que emergen, sin más.

Aprender a relativizar y no vivir como una hecatombe esos cambios inminentes. Es lícito sentir un cúmulo de emociones negativas, como puede ser la tristeza, aún así es muy importante establecer límites, seguro que nos regalamos oportunidades a lo que vivimos como un martirio en nuestro ser.

También tenemos un enorme superpoder: viajar con nuestra mente en el tiempo y recuperar emociones, reviviéndolas de nuevo alumbramos otros momentos. ¿Con qué finalidad? Regeneración emocional, relajación de nuestro estado de ánimo y buena disposición al nuevo aquí y ahora.

Momento honestidad: me siento pletórica emocionalmente cuando gozo de mis vacaciones y, aunque ya se acaben, seguiré haciendo mi camino, sin trabas y con fuerza.

Y si percibimos que nuestra voluntad, en soledad, es incapaz de salir de ese pozo emocional, podemos contar con nuestras personas cercanas y entre tod@s visualizar puntos positivos, más miradas y recursos, más potencia para vivir alegremente. Surgen esas valiosas sonrisas emocionales propias/ajenas, que tanto colaboran en nuestro caminar.

Hábito potente, lo practico desde hace unos años: «Mi ritual de despedida y de bienvenida» , me otorga luz. Os lo comparto, a ver qué os parece, a mí me sirve, puedo leer que mi propia pesadumbre ante lo que se va, o no, disminuye enormemente.

Mis dos valiosas listas emocionales de ofrenda y regeneración: La primera para justipreciar todo lo que he llevado a cabo durante esa maravillosas semanas de vacaciones y los consecuentes «booms emocionales». La segunda para valorar todo lo que implica el nuevo periodo, con las mínimas acepciones negativas, seguro que en esa rutina encuentro bastantes momentos super-potentes y no los voy a malograr desde una subjetividad minada, me he apoyado en el estado emocional de la primera

Año tras año, emana una gran sonrisa desde mi corazón, ¡para las dos! ¡Soy más afortunada de lo que recordaba! Gran recompensa: compasión y cariño hacia mi ser.

De verdad, regalémonos oportunidades potentes y no nos encerremos en lo que se acaba. ¡Sigamos viviendo! Fuera anclas y levemos marras para seguir navegando dulcemente; ante las tormentas estarán nuestros recursos y un nuevo amanecer llegará, brillará el sol y brotará la calma.

Seguro que vosotr@s tenéis vuestros propios recursos, ya sabéis que si os apetece serán de enorme valor en nuestra Kabaña emocional.

«Llevo un tiempo jubilado, pero aún, después del verano, tengo ese gusanillo que recuerda la vuelta al trabajo. Curioso el primer día, parece como si fueras nuevo en la empresa, cuando llevas años. Pero, una vez que estoy con mis verdaderos amigos, vuelven las risas el buen rollo, de siempre, y esa angustia desaparece. Simplemente se trata de estar con la gente que de verdad que te aprecia, te valora y te quiere. Recordar que donde estéis, siempre seréis la mima persona, seguid riendo

Eduardo Rodríguez

Querid@s amigu@s, os deseo que paséis muy buena semana, en estado vacacional o no, sea como sea, de plenitud, siendo vosotr@s mism@s y viviendo de manera explosiva, desde un interior que brilla.

¡Un enorme abrazo!

Ana Torres

Permiso concedido: ¡puedo ser feliz!

Buenos días querid@s amigu@s, no es martes y vuelvo a vuestro lado, espontaneidad de sentimientos, disculpadme. Con vuestro permiso, vamos a aportarnos un momento de aquellos de confidencias y complicidad emocional; espero y deseo que sea de vuestro agrado.

En esta época de individualismos, conjugar con entusiasmo el verbo compartir otorga dosis de calidad de vida y ¿por qué no? ¡De felicidad!

Ésta última, a veces, se muestra ausente como consecuencia de nuestra línea de vida; más si nos encontramos en puntos descendentes que, con razón de causa, desestabilizan nuestro bienestar emocional. Francamente no creo en una fórmula única para salir de ellos; acaso profesar grandes dosis de paciencia con nosotr@s mism@s, cariño, compasión y tiempo pueden permitir avanzar en nuestro desasosiego emocional.

Sin embargo, en otras ocasiones, nos puede suceder que no sabemos visualizar, dicha bonanza, a pesar de la convivencia existente; bien por nuestros anhelos que no nos dejan ancorarnos en el disfrute del presente o bien porque ponemos un grado de exigencia que nada nos parece suficientemente positivo en nuestra vida.

Quizás, una opción muy interesante podría ser: mirar con ojos de más cariño a lo que tenemos y dejar de enfocar a lo que no tenemos que degrada nuestra dicha. Y no, no se trata de conformismo sino de revisar nuestra propia tabla de valoraciones, sin entradas externas, únicamente unipersonales, desde nuestra identidad.

También, inconscientemente o no, podemos derivar en extremos esperpénticos: SÍ, la saboreamos y aún así nos sabe mal transmitirlo al exterior propio y/o ajeno. Craso error: recordemos que las emociones se contagian y donde se entrevé que existe un bienestar emocional puede desembocar una cadena muy dulce a degustar.

Aunque, continuamente, nos «eduquen» en enfocar más intensamente a la vertiente negativa, podemos marcar la diferencia y orientarnos a la vertiente positiva; no importa si los transgresores somos una minoría, avanzaremos. Y tranquilidad, no desconectamos de las realidades.

Que sí, que realmente, nuestra salud mental se ha deteriorado en el paso de los años, muchas entradas de miedos, malestares, pérdidas personales,… ; sin embargo tengo fe ciega en que podemos conseguir que vuelva a flotar el confort emocional, poder seguir escalando con nuestro corazón y no sentirnos decepcionados siempre con la vida misma, naufragando en un bajo máximo de vacío emocional o derivando en enfermedades, mentales y/o físicas, que nos conduzcan a no poder surgir de ese pico tan descendente.

Sinceramente, en esta entrada no se proponen métodos de cómo conseguir nuestra anhelada felicidad buscando patrones, hábitos, actitudes… Vamos a ver y valorar esos maravillosos momentos emocionales en los cuales la sentimos y SÍ podemos comunicarlo a nuestro interior y trasladarlo a nuestro exterior, si nos apetece. No los menospreciemos por la durabilidad cayendo en una ceguera sin sentido.

Es un mero cuento la búsqueda de la «vida perfecta» para aceptar la presencia de la felicidad. Así que, por favor, obviemos esa censura propia y aliena que nos condiciona y pronunciemos frases de la guisa: «Merezco ser feliz» o, como colofón, «Soy feliz». Único requisito: ser honestos con nuestra propia idiosincrasia y justipreciar lo que tenemos.

Desechemos el ir corriendo a esos «peros» para sentirnos en sintonía con tod@s aquell@s que trasladan sus malestares, fundamentados en mayor o menor grado y con todos mis respetos. Por supuesto que no estoy hablando de sonreír ante el sufrimiento ajeno, actitud inhumana, sin más; es un compartir la existencia de un final a ese padecimiento. Regalar comprensión, sin menospreciar nuestros momentos, convivir sin capar a nuestra propia esencia.

Brillar emocionalmente, de manera individual o colectiva, sencillamente nos hemos de regalar la oportunidad de vivir en vida y fusilar pensamientos de negatividad constantes; los intentos de no validar dichas negaciones finalmente nos conducirán a la generación espontánea de actitudes más saludables y su lícita validación.

En estos últimos días he observado mi interior y ha emergido la total conciencia de que soy feliz, mis valores y mi esencia fluyen en el camino de mi identidad. Honestidad: confieso que, meses atrás, yo no me daba permiso para reconocer tan bonito estado en mi ser, creía que no estaba bien, mis circunstancias personales que me acompañan pautaban un camino, o ese era el mensaje que yo interpretaba…

Visto desde otra posición, mucho más sana, he palpado mi actitud un poco-bastante ridícula y se lo he traslado a mi interior fervorosamente: «Ser feliz no conlleva el olvido como aliado sino el lujo de que te acompañe lo vivido hasta el presente».

Querid@s mí@s, lanzo mi propio manifiesto de manera pública, sin pudor alguno: «Me siento feliz en mi presente» . Me encantaría que vosotr@s dirigieseis una mirada cariñosa a vuestros propios momentos y el balance total sea en positivo, llegando a vuestro propio manifiesto emocional… Por supuesto que si lo queréis compartir os esperamos en nuestra Kabaña emocional. Gracias de antemano.

¡Que disfrutéis de una buena y feliz semana! Ningún momento emocional puede ser sempiterno, así que a gozar del «tempo» de los positivos, sin más.

Un abrazo enorme, vuestra amiga

Ana Torres

El Paraíso: Yo mism@

Buenos días querid@s amigu@s, un nuevo martes a compartir desde el corazón. Esta entrada surge desde uno de aquellos instantes en los cuales nuestra sonrisa emerge en nuestro interior y se manifiesta abiertamente al exterior. Y, cómo no, la quiero compartir con vosotr@s; así que, de nuevo, os asalto en vuestras vacaciones.

Por fin percibimos una detonación interior y afloran esas sensaciones más que agradables que se generan cuando nuestra mente y nuestro corazón están en equilibrio, se relajan y brillan de manera auténtica.

Efectivamente, una mirada especial emerge de un@ mism@; nos hemos reencontrado, conscientemente, con nuestro ser interior, de manera más que satisfactoria. Y va en aumento ya que nos puede conducir a sentir nuestro propio Paraíso Emocional: nos llega como un verdadero regalo.

A veces, caemos en la trampa de creer que el Paraíso tiene que ser un «lugar excepcional», que no se puede vivir en una «vida normal» ; quizás nos equivocamos un pelín y no le concedemos la oportunidad que se merece a nuestra vida global. Sugerencia: Intentemos rechazar algunos de esos engaños que nos causan desasosiego y disconformidad con lo que vivimos, no los validemos en todo momento.

La Gloria Emocional puede surgir en cualquier rincón que habitemos, simplemente se trata de abrir nuestro corazón con alegría y enfocar a la vivencia sublime de nuestros valores potenciados y que nos están aportando esas grandes dosis de emociones de plenitud.

Si abrimos nuestros ojos, con menos censuras y menos expectativas, sencillamente navegando en el mar de vidas tolerantes, desde la aceptación, la compasión y la auto-complicidad, se nos ofrece el Nirvana interior y cuán agradable es semejante panorama. Nuestras esencias interiores se pueden sentir más distendidas, le restamos valor a presiones que nos oprimen o las relativizamos desde diferentes caminos que puedan ser lo más óptimos posibles.

De verdad que no es una meta inalcanzable ni ostentosa, es dosis de cariño a nuestro ser, dejando que surja ese gran estado supremo de bonanza emocional. Es curioso, en ocasiones, si lo alcanzamos, es difícil de transmitir, de saber verbalizar ese frenesí que nos invade… Sí, solamente se consigue decir: «En mi corazón habita una gran sonrisa que no se apaga y me siento enteramente YO» , sin más.

El origen con nuestro reencuentro de paz es lo de menos, sin despreciar señal de disposición; sin embargo lo importante es que hemos alcanzado nuestro exclusivo Paraíso interno. En este punto podemos redirigirlo a nuestro raciocinio, de esta manera no será tan fugaz y evitaremos perderlo rápidamente cuando las circunstancias varíen. Interesante y a tener en cuenta, ¿no creéis?

¡Sí!, cuando logramos alcanzar dicho estado paradisiaco es muy importante conseguir mantenerlo en nuestro interior, aunque el escenario varíe, no debería ser un condicionante. Importante mantener ese espléndido tatuaje emocional en nuestro interior y revivirlo continuamente a nuestro antojo, desechando ese averno que nos invade y no nos deja fluir.

¿Cómo conseguir ese paraíso emocional? Francamente, dudo que exista una única fórmula de bienestar emocional, afortunadamente somos individu@s únic@s, eje desde el cual generamos nuestras propias prioridades unipersonales. Sin embargo, existen instantes mágicos donde se puede caminar en paralelo con otras esencias y realizar intersecciones emocionales que colaboren a ese «disparo inicial».

¡Ey! recordemos que nuestro estado de plenitud no implica alejarnos de nuestros entornos habituales, se puede caminar a través de ellos otorgando mucha atención real y, a la par, saludable para nuestros corazones. Aquí entrará en juego otro gran poder que tenemos: la Adaptación de mirada.

Disfrutar de nuestro potencial propio, aquí y ahora; compartirlo sin reparo alguno, aunque a veces la compresión externa fluya en diferente dirección. Personalmente, mi llegada a ese «Parnaso de energía» es aprender a enfocar hacia aquello que me suma y no quedarme fijada en lo que me resta.

Dosis de honestidad: no siempre es fácil reenfocarse y encontrar dicha bonanza interior, sin embargo, no deberíamos desviarnos de ir a su búsqueda cayendo en desidia o desesperanza. Intentemos visualizar esa maravillosa quietud, desde nuestra propia esencia, y así sentir una gran explosión interna: Un gran Boom emocional.

Ser realista a la par que idealista; una bonita dualidad en la que pisando en nuestro mundo más terrenal dar pie a generar dulces sueños e ilusiones, que se pueden hacer realidad, a mayor o menor plazo, no importa… Sencillamente, mantenernos equilibrados entre lo que es y lo que queremos, sin renuncias absurdas más que las necesarias.

Para mí, el Edén es mi estado emocional equilibrado en positivo, en grado sumo, dentro de mi presente; no hay más. No se trata de prepotencia y orgullo, sí sinceridad y humildad: vivir valorando nuestra abundancia en pleno ¡No nos perdamos en lo que fue o en lo que esté por venir! ¡No nos sintamos mal por estar bien!

Sencillamente, me ha encantado compartir con vosotr@s mi estado actual porque si yo he podido llegar a él, vosotr@s también; confiemos en ello. Y lo que es aún mejor, una vez conseguido, hagamos el propósito real de mantenerlo, evitando buscar excusas más o menos fáciles, sin juicios. ¡Vamos a por ello que podemos!

Como siempre, este espacio es pluripersonal así que espero que os apetezca compartir vuestro propio Paraíso, junt@s lo gozaremos. Gracias de antemano.

“Me encanta y me viene muy a menudo a la cabeza el concepto, la idea, la voluntad de SUMAR, y no restar ni una de las experiencias ni de las emociones que me vienen dadas. ¡Qué imágenes tan bonitas e inspiradoras!”


Carlota Petit

“El verano, ese momento de renacer, de enfocar mejor el camino a seguir pero sobre todo para descansar y ¡revisar con orgullo el camino hecho” .

Montse Torrell

“El Paraíso Emocional, no desde el «cerrar los ojos y mirar a dentro», sino abriéndolos al máximo, y yo añadiría sin poner expectativas ni pre-juicios de lo que puedo encontrar en él. Sin miedo a monstruos internos, simplemente conectando con nuestra esencia.

Me abro a sentir esa sonrisa interna que propones y que me hace darme cuenta de que la vida se expresa, a menudo, sin complicaciones y te da la opción de vivir desde la serenidad, si le dejas, y de disfrutarla desde la simplicidad, que no quiere decir que todo sea rosa o fácil, es un estado en el que se necesita tener claridad para vivirlo y no solo desearlo. Hay que lanzarse. Conectar con ese instante mágico” .

Montserrat Puig

Mis querid@s amigu@s os deseo que en vuestro interior alcancéis vuestra Gloria de paz y plenitud; por favor, abrid bien los ojos de vuestro interior y saboreadlo, vale la pena.

¡Un abrazo enorme desde mi corazón!

Ana Torres

¿Desconexión vacacional para tod@s?¿Realidad ?

Querid@s amigu@s, es martes, sí de julio; sé que os prometí un descansito… ¡No puedo pasar sin vosotr@s tanto tiempo! Así que no renuncio a algunos momentitos de nuestra «Kabaña Emocional» ; vosotr@s libre elección, sin agobios ni obligación.

Qué buenos que se presentan esos momentos espontáneos de la dinámica de las vacaciones; sí, en ellos, uno elige qué hacer y cuándo llevarlo a cabo, sin prácticamente directrices ajenas.

Por fin podemos realizar aquella/s actividad/es que tanto nos enamora/n, que nos llena/n y que, normalmente, acabamos posponiendo… Siempre acaban surgiendo prioridades a nosotr@s, como individuos únicos derivamos en nuestra última preferencia. Vacaciones: ¡Es nuestra oportunidad!

Oxigenar de nuestras obligaciones, de nuestras dinámicas tan pautadas, a veces tan imperantes, que no nos dan pie a poder dedicarnos ese tiempo que necesitamos.

Fluir, de manera ligera, sin tener una programación que cumplir sí o sí, dejar de enfocar a momentos de imposición porque: «Es lo que hay» .

Seguramente, en nuestra vida, la más rutinaria, podríamos modificar algún espacio temporal y regalárnoslo a nosotr@s mism@s porque nos lo mereceremos, sin más. Eso sí, para conseguir que sea real primero deberíamos hacer el propósito y, acto seguido, respetarnos.

Situados en el ahora vacacional, en teoría ese propósito debería de ser posible fácilmente, debería… ¿Real? Disculpad, me asaltan dudas. De nuevo nos «hemos programado» nuestras ansiadas vacaciones, confeccionamos un cuadrante… ¿Nos hemos tenido en cuenta? ¿De verdad nuevas pautas insalvables? Por favor, enfoquemos en ello, por un instante. Saquemos a lucir nuestra honestidad: ¿claudicamos en seguir la corriente por los demás, cuando no todo nos apetece?

Es necesario que nuestra desconexión sea real y poder sonreír a esos momentos en los cuales tenemos la sensación de vestir otro traje personal. ¡Sin ningún tipo de «reparos»!

Nos movemos en equipo, las complicidades personales entran en juego y, bien llevadas, se pueden generar abrazos emocionales entre todos los componentes de nuestro grupo. En ningún momento sugiero que impere el egoísmo unipersonal; más bien propongo «pactos racionales y relevos emocionales» : evitaremos malestares de un@s en beneficio de bienestares de los otr@s.

En serio, desprogramarnos de determinados roles, por lo menos a momentos, y derivar en unas vacaciones al 100 % beneficiosas para tod@s. Escepticismo fuera, se puede conseguir, es cuestión de un pequeño esfuerzo hasta que se genere de manera natural.

A veces, somos nosotr@s mism@s los que NO dejamos que la voluntad de cuidado de las otras miradas sea real: nos auto-proclamamos titulares de lo que se puede delegar; sinceridad: boicoteamos otras opciones. Basta de pensamientos nocivos y bailemos alegremente este período.

Personalmente, encuentro consecuencias muy positivas si suprimimos el sacrificio vacacional; seguro que vosotr@s también, os espero:

Impedir que nos desmotivemos en nuestra nueva dinámica de «vida temporal». De verdad que nuestro amor por nuestros seres queridos no ha disminuido aunque busquemos «nuestro propio brillo emocional».

Realidad de desconexión de obligación, arrinconemos esa «normalidad» que precede. No lo olvidemos: por una vez pensemos en nosotr@s mism@s.

Cuidados unipersonales emocionales, sinceramente no implica desvincularse de nuestra posición en el equipo. Compasión por nuestro auto-cariño que nos merecemos, sin lugar a dudas.

-Regalarnos Paz interna que nos deje percibir la plenitud en nuestra propia esencia. Recargar pilas es necesario y más que lícito para TOD@S. Volveremos con nuestra versión mejorada y esto es un BIEN COMÚN.

En definitiva, es momento de sucumbir, sí sucumbir, sin reproche alguno, ante nuestras propias necesidades generando emociones positivas y gozarlas; en soledad y/o en compañía, a nuestra propia elección.

Querid@s amigu@s, disculpad esta pequeña interrupción vacacional. Simplemente he ido a uno de mis momentos personales y lo he vivido intensamente junto a vosotr@s.

Por favor, seguir disfrutando y fluyendo en vuestra esencia, allá donde la estéis regalando; el lugar no importa.

¡Hasta pronto querid@s!

Ana Torres

Mostremos nuestra ilusión:¡Maravilla!

Buenos días querid@s amigu@s, ¡martes de nuevo! Descansaréis de nuestras charlas, empezaron en febrero y no me habéis abandonado, brutal . Ahora, nos toca despedirnos una pequeña temporada; en breve, volveremos a esta Bonita Dinámica. Sobre todo agradeceros vuestras dulces miradas; fascinante: me habéis regalado ILUSIÓN y vuestro TIEMPO.

Honestidad: seguro que algún martes os ofrezco alguna pequeña lectura vacacional, por si os apetece. Va a ser difícil separarme de vosotr@s, seguramente que os recordaré y os lo diré, sin más.

Qué bonita palabra ilusión cuando le otorgamos el significado de alegría y ganas a la hora de llevar a cabo un proyecto/acción/acompañamiento, viviendo todo ello de manera intensa y, en consecuencia, aportándonos muchísima calidad emocional. Sí, de manera positiva, marcando la diferencia ante un recorrido autómata y obsequiando color a nuestro mundo interior y exterior.

La magia de la vida se visualiza a través de nuestras ilusiones; sin duda alguna se muestran como las facilitadoras de sueños que nos nacen del corazón y, obviamente, consiguen rechazar esa apatía desarrollada a partir de decepciones que se nos han generado en ocasiones.

Nuestras muestras de pasión son muy variopintas, van implícitos muchos factores: gustos personales o etapa de vida o la edad o las condiciones que la misma vida presenta… Y, en todo momento, estos no deberían de ser un impedimento de nuestro frenesí emocional; es tan interesante saborear las sensaciones que se generan cuando se sienten anhelos alegremente. Eso sí, por favor, no marquemos patrones únicos y aceptables, dejemos que cada un@ elija sus propias manifestaciones de fogosidad, con respeto todo es válido.

Emergen dos preguntas en mi mente, cuento con vuestras ilusionantes contribuciones para dar respuestas, como siempre. «¿Creéis que vivimos de la misma manera «cualquier proceso» si existe ilusión que sin ella?¿Y los resultados serán los mismos?»

Cualquier planificación con entusiasmo subirá el nivel de nuestro interés, nuestras manifestaciones de diversión aumentarán y, seguramente, aportaremos una valiosa involucración personal. En consecuencia, derivaremos en momentos óptimos de crecimiento personal, generaremos emociones que nos construirán y sumaremos nuestros propios éxitos, emocionales y racionales.

Recordemos la plenitud emocional que sentimos cuando hay ánimo y alegría en nuestros caminitos de dinámicas de la vida, excepcionales o no. Indudablemente los resultados cambiarán. Quizás, solamente quizás, a ojos externos no se palpen diferencias de manera tangible pero seguro que, en nuestro interior, nuestro propio bienestar reflejará el entusiasmo vivido y nuestra satisfacción será impecable.

Es cierto que existen momentos en los cuales surge la ausencia del ánimo vital, llevándonos a un camino más triste o más tortuoso… Y, es incuestionable que no debemos forzarnos a sentir lo que no es real en nuestro corazón; aún así, respetando el tempo personal, son necesarios empujoncitos de camino, primordial intentar salir de esa línea horizontal en la que nos hemos anclado, nos merecemos avanzar.

No digo que siempre sea fácil salir de ese abismo, mi respeto a todo proceso. Solamente, me gustaría alertar de los mensajes que mandamos a nuestro cerebro: sí, muy importante mostrarle las ganas de intentar recuperar nuestras esperanzas. Podemos realizar intentos individuales y/o colectivos; si faltan fuerzas estamos los compañer@s de camino.

Recordemos que existe el poder de contagiarnos actitudes ante la vida: ¡Qué mejor que recibir la transmisión emocional de quienes se muestran pletóricos!

Mostrar nuestras ilusiones no es sinónimo de debilidad ni de ignorancia, NO nos conducen a un mundo desconectado de la realidad y que se vive de manera más placentera el presente. Y, no nos engañemos, semejantes actitudes NO implican actuar con poca seriedad en un mundo de fantasía; que , de verdad, que la búsqueda de un buen resultado puede estar vigente, seremos productivos desde la potencia de sentimientos positivos.

A destacar una actitud sugestiva: «auto-contagiarnos» estados de ánimo ya vividos. ¿Cómo? Más fácil de lo que parece, sólo hay que creer en ello. ¡Rememoremos las emociones que sentimos cuando culminamos algo que nos hacía muchísima ilusión!; sí, evoquemos dicha situación: nuestro semblante varía y, a la vez, nuestro ánimo goza de nuevo de aquel subidón emocional. Debemos de recogerlo y potenciarlo, aprovecharnos de él e imaginar cómo volver a vivir sensaciones parecidas en otros ámbitos diferentes. Otorguemos derecho a la posibilidad y retiremos el escepticismo.

Renovemos entusiasmos, sin miedos ni atendiendo miradas ajenas; sencillamente podemos seguir un camino que nos traduzca el presente en una ofrenda de emociones. Regalos de pasión y vehemencia que nos proporcionarán dosis extra de energía positiva con la que fluir mostrando nuestra identidad. Y, francamente, si mantener un camino de ilusión es ser infantil, bienvenida sea la niñez de nuevo a nuestro sendero.

«¡Para mí sin ilusión no existe vida!»

Mª Luisa Jiménez

«¡Con mucha ilusión comparto mi motivación por el camino emprendido personal y profesionalmente!»

Carlota Petit

«¡Emprendemos nuevos caminos con ilusión!»

Eva Zamora

¡Ilusión transmitida en emocionantes palabras!

Noelia Paredes

¡Mantener la ilusión que me dan las pequeñas cositas, da ánimos!

Eduardo Rodríguez

«La ilusión es el brillante antídoto a la monotonía. Es de mil colores frente al gris de la apatía. Es, como cada uno de nosotros, único e irrepetible. Nos crea el impulso que hace que cada momento y experiencia tenga un matiz diferente, vital, el resultado no es lo más importante, nos implica en cada uno de los momentos que se van dando. Incluso en los momentos duros la ilusión está ahí, aunque sea para empujar y salir de ello. Comparto cada cualidad de describes sobre la ilusión.

Querernos ilusionados no es irreal, es querernos vivos, auténticos y presentes en cada segundo de nuestra existencia»

Montserrat Puig

Querid@s mí@s, muchísimas gracias por la elocuencia emocional que ha convivido en mi corazón a vuestro lado. Honestamente, ha valido muchísimo la pena todo el empeño emocional que ha guiado nuestr@s ilusiones compartidas.

Por favor, durante este periodo de descanso, cuidaros muchísimo. En caso de ganas de leer, existen muchísimas lecturas que se ofrecen a dichos momento y recordad que nuestro espacio continuará acompañándonos.

Nos visualizaremos pronto, mientras tanto, mi corazón ya va sopesando próximos acompañamientos, sugeridos o propios; con pasión e ilusión todo es válido en nuestra «Kabaña Emocional».

¡Un abrazo enorme y muy púrpura! ¡Hasta pronto apreciada FAMILIA!

Ana Torres

¡Hasta pronto amigu@s!

¡Martes de nuevo! ¡Cómo me gusta conversar con vosotr@s! Buenos días, querid@s amigu@s.

En nuestra dinámica de vida, existen momentos cruciales en los cuales te tienes que despedir de compañer@s de «lugar» , que se han convertido en algo más que esa distinción; efectivamente, han derivado en una entrañable amistad. Y las pérdidas «in situ» duelen; a pesar de que estemos bastante entrenados a esos «adioses de fin de periodos».

No soy una persona que acostumbre a jactarse de conocimientos ante los demás, por delante de todo la humildad. Sin embargo, me gustaría compartir una bonita actitud que practico, desde hace años; para esos momentos de terrible despedida, me ayuda. Sí, gracias a ella, giro la cabeza con tranquilidad y no se me generan demasiados «y sis de arrepentimiento por no…» , esos que surgen por no haber llevado a término actuaciones que sí podríamos haber realizado cuando esas esencias personales estaban fluyendo a nuestro alrededor.

Me explico mejor, muchas veces nos han asaltado aquellos: «si le hubiese dicho lo que representaba para mí, lo bien que, lo que le quería»; es decir «los ques de reproches» … No hay nada más bonito que ser nosotros mismos y verbalizar los sentimientos que nos generan las otras personas; de verdad que decir «te quiero» a nuestras amistades no es sinónimo de debilidad, al contrario, se trata de regalar lo que se han bien ganado. Sencillamente se trata de no caparnos por educaciones estrechas emocionalmente de mira de antaño. Y si se ha practicado de manera provechosa, seguramente que no nos asaltarán tantos arrepentimientos… Que sí, que alguno existirá; Honestidad: nadie es perfecto.

Me reitero en una premisa: «Valorar las personas cuando están a nuestro lado, no únicamente cuando tienen que partir» . La idea de reconocer la validez emocional de esos grandes compañeros de viaje, en cualquier ámbito, no nos quita nada; bien al contrario, nos empodera en nuestra propia dinámica de vida ya que sabemos a quién hemos tenido a nuestro lado, qué valores han convivido con nosotros y el cariño que nos han regalado. Eso no tiene precio, es uno de los mayores abrazos emocionales que podemos saborear.

Aún así, el momento de decir adiós se vuelve duro, el corazón se acongoja… A nuestro cerebro le deberíamos lanzar mensajes del formato que esa persona no tiene por qué desaparecer de nuestra vida. Obviamente entramos en «otro estatus de compartir momentos», es real, ya no será un día a día que implica obligación de convivir en el mismo espacio y, por lo tanto, la relación se distancia pero puede ser únicamente de manera física, reflexionemos en ello. Yo lo hago, me regala fuerza emocional.

Bueno, pues a pesar de esa tristeza realista que nos invade, podemos tirar de nuestro potencial de voluntad para mantener la relación generada, seguir cuidándonos y aportándonos compañía. Lo único que hemos de variar es la manera y, si no puede ser presencial por decreto de circunstancias, disponemos de unos avances tecnológicos que nos derivan en una comunicación casi tan real como la que se lleva a cabo diariamente.

Ahora, en momento despedida, es muy positivo seguir agradeciendo todo lo que dichas personas nos han aportado interiormente, a nivel emocional, cómo hemos crecido con ell@s y la calidad de vida que nos han generado, esa calidez humana que hemos sentido.

Por mi parte, como Ana Torres, quien también se enfrenta a estas circunstancias, quisiera decirles: «Gracias por la intersección de camino que hemos vivido y está en nuestras manos la continuidad de nuestra amistad».

El tiempo y la distancia no deberían de tener el poder de deshacer esos bonitos nudos emocionales que se han generado por las afinidades que hemos suscitado. La potencia de nuestros sentimientos serán nuestras mejores armas para luchar y así no dejarnos perder esos lujos personales e individuales que hemos reconocido e interiorizado.

Por supuesto que los recuerdos permanecerán en nuestros corazones y forman una gran «baza» para seguir sonriendo a la vida y pensar que, en un momento de propósito de encuentro, los volveremos a vivir. No sería justo quedarnos totalmente anclados en lo que ya no tenemos, ni por aquel que marcha ni por el que permanece; simplemente, redirigirnos y si lo que brotó emocionalmente fue tan bonito, seguir cuidándolo; sin más.

Que sí, amigu@s mí@s, el corazón tiene memoria y si se cuida puede reconducir la nostalgia de la falta de esos momentazos en sonrisas de gratitud y potencial emocional de camino para tod@s. Confieso que soy una persona que otorgo mucho poder a mi intuición pero, en estos momentos, no habla ella; tengo la certeza que allá dónde vayan nuestras amistades continuarán marcando la diferencia porque son auténticos regalos de compañía.

Finalmente, desear mucha suerte a ese nuevo caminar que se nos presenta y ofrecernos oportunidades de vida sumando lo que no deberíamos perder y lo que esté por venir.

¿Qué me queda por decir?: «Os quiero muchísimo, me reitero en ello»

Os deseo que paséis una semana muy bonita en la cual vuestras despedidas sean las mínimas; aún así recordemos, puede existir un cambio de escenario: una sonrisa de inicio.

¡Un gran abrazo a tod@s!¡A los que se van y a los que permanecen!

Ana Torres

¡A la basura mis complejos! (Primera parte)

Buenos días amigu@s, un nuevo martes para seguir disfrutándonos, ¡Maravilla! No obstante, contando que os echaré muchísimo de menos, a finales de junio nos despediremos hasta septiembre. Cogeremos vacaciones de nuestro espacio, de antemano gracias por toda vuestra compañía. ¡BRUTAL!

Querid@s mí@s, por fin, está llegando esa valiosa época del año: ¡nuestros ansiados momentos de descanso comienzan a asomar en la cercanía!. Inicio de la visualización de las ansiadas vacaciones laborales y/o estudiantiles.

Periodo de tiempo que lleva implícito, temporalmente, el gozo de otros escenarios de vida diferentes a los asiduos: dosis de mar y de montaña. En consecuencia, cambiamos nuestras dinámicas de actuación y comportamiento, sobre todo en nuestra manera de lucir vestido al exterior.

Llegada de momentos de preparación del «vestuario» de la nueva obra y, aquí, nos asaltan unos cuantos-bastantes de nuestros odiados «complejos físicos» , se podrán ver más expuestos a cualquier ojo humano ajeno al nuestro… Y nos causan dolor; en consecuencia, para evitar tanto sufrimiento, muchas veces, nos privamos de esos ansiados placeres, por no pasarlo mal…

Esos pensamientos destructivos que hemos ido validando a lo largo de los años. Sí, nos hemos enfocado en ellos, con desagrado miramos a características «particulares» de nuestro físico que NO cumplen los requisitos estereotipados por una sociedad impersonal.

Hemos derivado en malestares que han roto en pedacitos nuestra autoestima consiguiendo que nos auto-censuremos cruelmente. Las consecuencias, con mayor o menor intensidad, son negativas a nivel mental: llegando a renunciar a momentos que nos merecemos, como TODO el mundo. Así que procedemos a una dinámica de «rotura emocional» , que condiciona nuestras vidas, no nos mostramos para que nadie sepa de nuestro «defecto» o padecemos una lucha ante las miradas de burla y/o reproche.

Sufrimos ese mirar externo inquisitivo y una desaprobación a nuestra persona porque no usamos un «uniforme estilista social», nos rompen la opción a la diferencia. Y, para colmo, lo aceptamos, con mucho dolor, pero lo aceptamos. ¿En serio el mundo es así?

Y yo me pregunto, con todos mis respetos, sí lo cuestiono: ¿Quiénes son para juzgar mi físico y considerar que entro a formar parte de los «no-deseables» a vista de determinado público? La verdad: rasero muy indeseable, por decirlo educadamente por mi parte; al otro lado, la educación ni se presenta, está bastante ausente…

Os convido a plantaros conmigo y empezar a retirar el poder a esa gente que no sabe ver el verdadero valor de la persona y sólo derrocha mala energía. Lo reconozco de forma fehaciente: «Toda mi vida he convivido con esas imperfecciones de manera contraproducente a mi ser». ¡Basta ya! ¡Se acabó!

Recordemos junt@s que somos much@s los que marcamos la diferencia y convivimos felizmente con quienes deslumbran por su propia esencia, sin tener en cuenta ítems de diferencias físicas. No recurrimos a ellas para menospreciar, sabemos que forman parte de el No-uniforme que nos conquista el corazón.

Volemos, sí volar, a la premisa: «Nadie es ni mejor ni peor que yo». Rotunda consecuencia, aíslo de mi vida a quien me rechace por alguna de «mis diferencias», me auto-expulso del «mundo de la perfección» . Que sí, que decididamente me empodero y no quiero pertenecer a ese país uniformado mentalmente, donde la diferencia siempre es mal vista. Intentaré con fuerza reconducir mis complejos de inferioridad, sacrificando aquellas obsesiones que me han hecho sucumbir en una autoestima desmerecida.

Así que, Dioses de la perfección, no hace falta que giréis la cabeza para depositar vuestra magnífica mirada porque esta «pequeña-gran individua» toma posesión de su bienestar emocional e intrapersonal aceptando no formar parte del canon de belleza establecido. Sí, me auto-proclamo insumisa de patrón físico, porque me merezco mi auto-valoración positiva, sin más. Y lo que es más potente: empiezo a aceptar mis diferencias y a ser compasiva conmigo misma.

De nuevo, surge nuestra HONESTIDAD: tod@s hemos vivido, o vivimos, nuestras limitaciones; por favor, no seamos prepotentes y relevemos la hipocresía por la sinceridad… Y, lo que es más importante: dejemos que el resto de seres vivan con alegría su existencia, no han de ser valorados por una única educación llena de estereotipos dañinos.

Somos auténticos, por favor no dejemos de vivir a máxima potencia por nuestras diferencias; que sí que tienen su peso e importancia, no es mi intención ningunearlas; únicamente me gustaría ofreceros la idea de que nuestro encanto radica en quiénes somos y que nos lancemos aplausos por nuestro caminar en la vida, único e inigualable.

Aceptación de nuestra propia persona y dejar de juzgar nuestra «no-belleza» enfocando, únicamente, a aquello que percibimos con desagrado; quizás, sí quizás, porque toda nuestra educación nos manipula. Realmente somos lind@s y nuestro encanto radica en nuestra individualidad que brilla, día a día, sin importar estación del año.

Como, por propia experiencia, sé que no es nada fácil salir de ese mundo de hipocresía, me gustaría que entre tod@s hagamos propuestas para conseguirlo: ¡Espléndido! Vuestras aportaciones son valiosísimas.

Mi propuesta: Se me ocurre crear un «cubo de recuperación personal», imaginario conscientemente y real en nuestro subconsciente. En él volcaremos todo aquello que nos lleva a infravalorarnos. Se podría llamar «vaciador de complejos» .

Podríamos iniciar diálogo con nosotr@s mism@s y, desde la mirada del observador, que hablaría, con compasión y mucho cariño, a su mejor amigu@, auto-conversar de esas obsesiones. Ell@ nos ayudará a valorar si algunos de «esos pensamientos devastadores» pueden ser desechados o bajarles nivel de recriminación; recordemos que somos más permisivos con nuestros seres queridos que con nosotr@s mism@s… Quizás vislumbremos que, personalmente, se habían hecho enormes, desorbitadamente. En ese momento, arrugarlos fuertemente, cual hoja de papel, e ir tirándolos, uno a uno, con su nombre correspondiente, a nuestra ¡potente papelera!

Un paso más allá, si os interesa. Tal vez podamos extraer, de nuestro cubo, papelitos arrugados que lanzamos hace bastante tiempo: los alisamos y observamos qué muestran. Fascinación, son nuestros puntos fuertes, los estamos palpando y ¡brillan! Acto seguido, enmarcarlos a nuestra vista, para poder enfocarlos varias veces al día. ¡Qué sensaciones más buenas! Las podemos custodiar, nos ayudarán a mantener en el fondo del vaciador lo que no era sano para nuestra salud mental.

Os puede parecer una locura lo que os he propuesto y, seguramente, lo sea pero: ¿Qué podemos perder si lo intentamos? NADA . Al principio costará, sin embargo a base de «intentos de mejor amigu@» quizás empecemos a aligerar cargas y nuestra sonrisa se vaya engrandeciendo más y más. De acuerdo, que nuestras «particularidades» seguirán con nosotr@s pero puede llegar a ser una convivencia más desenfadada y ligera, menos traumática. ¡Regalémonos el amor incondicional que nos merecemos!¡No nos privemos del disfrute de nuestros momentazos!

Querid@s amigu@s, no digo que sea sencillo pero aligerarnos de esos complejos, que nos condicionan en nuestra vida, puede conseguir un fluir más libre en el camino que nosotr@s decidamos; no es más.

Os deseo una semana ligera de complejos y llena de cariños: el vuestro propio y el de vuestros seres apreciados.

¡Un abrazo enorme!

Ana Torres

Por favor, ten en cuenta mi mirada

Buenos días mis querid@s amigu@s, qué ilusión contemplar que cada vez somos más en nuestro espacio del martes. ¡Cuántas miradas a disfrutar! ¡Qué riqueza!

La importancia de la buena comunicación entre nosotr@s es primordial, si queremos tener una base para una magnífica convivencia y avanzar en nuestras relaciones más profundas.

En el fondo, para que nuestros caminos realmente disfruten de una bonita complicidad son necesarias dos piezas fundamentales: el respeto y la aceptación.

La aceptación incondicional de otras miradas, de otras opiniones, de otros pensamientos diferentes a los nuestros propios, de la manera de vivir emociones, de dinámicas de vida en general… ¡Qué importante todo ello en la calidad personal!

Intercambio de reflexiones, realmente deberíamos entender que se trata de un proceso bidireccional; no obstante, no siempre procedemos de esta guisa. Premisa básica de respeto entre iguales: «yo acepto lo que tú me expresas/compartes; por favor, hazlo tú también conmigo».

Con un poco de honestidad, nuestra opinión no será la correcta, eternamente, ni nuestra mirada la imperante en todos los mundos en que nos movemos; sin embargo, nos gusta que nos respeten. Siendo así, ¿por qué no lo hacemos recíproco? Suena seductor actuar de manera ecuánime ante el respeto de pareceres, ¿no creéis?

Claramente, podemos interiorizar que Aceptar no implica estar de acuerdo en la totalidad de lo que escuchamos o de lo que decimos; es obvio que cada individu@ posee sus criterios en función de diversos ítems, como sus propios valores fundamentales, la esencia de la persona, los hábitats donde convive y va creciendo como ser…

Atención con no recibir, adecuadamente, otras miradas por la edad, por ejemplo. Un pequeño ruego: respetemos las opiniones de personas menores que nosotros, recordemos que la edad no es una licencia para mirar por encima del hombro. También, dispongamos de la tesitura de escuchar a nuestr@s mayores, que nos pueden aportar recorrido de vida, el pensamiento del mayor no siempre estará obsoleto, por mucho que el mundo avance…

Recibir argumentos, que no provienen de nosotr@s mism@s, con el corazón y sin censuras, puede acercarnos muchísimo a esas otras miradas que se nos abren, derivando en una valiosa empatía y llegando a bifurcarse en un lujoso acompañamiento emocional. Y, de este modo, podemos seguir extendiendo nuestras deferencias bien alzadas a crecimientos emocionales, sin importar procedencia de géneros, de razas, de culturas…

La adicción que, a veces, se crea a la actitud de «tener la razón» puede llegar a ser nociva. En primer lugar, si se vuelve una conducta repetitiva, se pueden «perder personas», se condiciona a un único criterio como válido y con este talante, un tanto «tóxico», se acaba fatigando a las otras mentes. En segundo lugar, fulminas la oportunidad de tu propio crecimiento personal, no das oportunidades a ver el prisma desde otro lado y puede ser que tu caminar no avance, como podría hacerlo, «poniendo oído a otras voces».

Puede que, a veces, tengamos dosis extra de orgullo a la hora de decir lo que NO nos gusta y que tiene que ser aceptado por los demás. En un principio, expresar lo que nos desagrada no debería ser una actitud negativa, contemplando las formas; pero, sinceramente, ¿después dejamos opción a réplica? Debería de existir ocasión a ella… El entendimiento está basado en el conocimiento de los argumentos de ambos flancos.

Si partimos de la base de que yo puedo ser sincer@ CONTIGO, ¿por qué no consiento que tú lo seas CONMIGO? ¿Damos lugar a la existencia de una franqueza real? Igual, si esa altivez la «transformásemos», tod@s ganaríamos en positivo… Se me ocurre que una mutación válida podría ser la «opinión con cariño y compasión». ¿Y vosotr@s qué transformación sugerís? Os espero atenta, como siempre.

«Yo te propongo una pequeña transformación, individual, casi imperceptible: Cerrar los ojos y respirar sosegadamente… Sintiendo el palpitar de tu corazón (ese que no te engaña con su ritmo), seguirlo con nuestra respiración: Querida amiga, ahí está la esencia de cada uno. Ahí siento tu mirada y sí, la tengo en cuenta«.

Montserrat Puig

La soberbia reflejada en el poder de la opinión por «decreto», quizás, no es una dinámica de vida potencialmente agradable, entramos en una dictadura de opinión, nada positivo en la convivencia. Sesgamos todo tipo de oportunidades a nuestr@s compañer@s de viaje. No deberíamos de practicar lo que no nos gusta sentir en primera persona.

La existencia de variedad de opiniones nos acaba otorgando mayor libertad en general y tranquilidad de vida, en particular. No se debería dividir el mundo entre quienes están de acuerdo conmigo y quienes no. Tolerancia es la base de no perdernos en nosotr@s mism@s únicamente. La hostilidad a las ideas de los demás nos condiciona en la vida y nos mantiene estáticos en un sólo y único criterio

Sentirnos mal con las opiniones que discrepan de las nuestras, muchas veces está basado en el apego que nosotros mismos hemos otorgado a la nuestra, sin regalar ninguna opción a las ajenas. Puede llegar a ser totalmente contraproducente, interpersonal e intrapersonalmente.

Recordemos que la asertividad no está reñida con la aceptación, para nada. Ella nos conducirá a no tener reacciones desmesuradas ante opiniones que no compartimos pero sí que nos mantendrá en nuestro autorrespeto y autoconcepto personal. La lucha por nosotros mismos no implica la anulación de los seres que nos rodean, cuidado con malinterpretar, no se excluyen; la pluralidad puede convivir perfectamente con el ser individual.

Precioso y preciado ver fluir a las personas en su propia esencia y siendo ell@s mism@s, sin miedo a perderse por ser restringidos en sus consideraciones. No caigamos en la dinámica del alejamiento emocional, en función de un único rasero de convencimiento: el nuestro propio.

Finalmente, querid@s amigu@s, voy a enfocar en mí, como ejemplo: sí, intentaré aplicar en mi propia persona lo reflexionado; estoy segura de que cometo errores y, a veces, no doy pie a sentir de retorno esas otras opiniones valiosísimas. Voy a poner más fuerza para gestionarlo mejor. Menos dosis de mi propio ego me conducirá a más egos que me acompañen y, no por ello, yo desapareceré. BRUTAL

Respetad@s amigu@s, os deseo una semana agradable, donde vuestro criterio sea valorado y apreciado. ¡Por supuesto que lo que deseéis manifestar, en este espacio, será respetado y compartido!

¡Un gran abrazo!

Ana Torres

Vacaciones mentales, ¡las necesito!

Querid@s amigu@s, un martes nuevo que coincidimos, concretamente el último de mayo y avanzamos hacia junio… ¡Empezamos a saborear nuestras merecidas vacaciones!

El tiempo pasa velozmente, como muchas veces hemos comentado; sin embargo, en ocasiones, es como si se detuviera o no avanzara tan rápido como lo necesitamos y así poder llegar al final de nuestros objetivos, de manera inminente; probablemente para seguir con otros… La extenuación asoma en nuestra mente.

Nos observamos y aceptamos que nuestro cansancio mental se muestra, cada vez más intensamente; la frecuente pérdida de nuestra paciencia nos lo indica.

¿No puede ser que estemos llegando a ese punto en el cual deberíamos frenar? Desde mi humilde opinión, creo que sí, está surgiendo la necesidad de hacer un parón de innumerables pensamientos insoportables, que nos están machacando emocionalmente.

Imperante la necesidad de parar esa dinámica que nos arrastra, desviándonos en continuas «imposiciones y obligaciones» ajenas y propias; acabando, finalmente, por perder de vista «nuestra propia individualidad personal».

Responder a las exigencias de nuestro trabajo o de nuestros estudios o de nuestras tareas de «personaje» adjudicadas arbitrariamente. Y, además, le sumamos nuestras responsabilidades y, finalmente, nuestras propias circunstancias interpersonales e intrapersonales.

Consecuencia final: un gran malestar mental y, únicamente, lo reconozco cuando visualizo que tengo encima de mis hombros más peso del que puedo cargar. Igual no se trata de una creencia real pero mi cerebro así lo traduce y mi corazón lo acaba interpretando de manera nociva. ¿Os ha pasado a vosotr@s?

Con esta consulta que os realizo, no pretendo lanzar el mensaje: «mal de muchos, consuelo de tontos», el respeto base de camino. Al contrario, quisiera que se interpretara como el encuentro de complicidad ante caminos parecidos. Podemos ofrecernos mutuamente una mano y, a lo mejor, encontrar una fórmula de relajación mental, como mínimo a momentos: «compartir miradas=dividir el peso mental=reducir la presión emocional» .

Sentirnos exhaustos mentalmente puede obnubilarnos ante soluciones de recorrido más fáciles. El desconcierto emocional nos invade, llegando a decepcionarnos, ya no respondemos en función de nosotros mismos sino del ambiente en el cual nos hemos integrado. Y, para colmo, no percibimos recibir todo lo que nosotros damos…

Puede que hayamos llegado a un punto de crispación que no aguantamos situaciones que, en otras condiciones, no veríamos tan apesadumbrados; recordemos que estos dos últimos años hemos padecido una montaña rusa emocional que nos ha desgastado. Todo ello ha incrementado nuestras propias e individuales «pesadeces» llegando a implementarnos un «aplastamiento mental» .

Necesitamos concedernos unos descansos a muchos niveles, bajar un poco las exigencias que llevamos encima e intentar evitar entrar en momentos de desesperanza. Esto no lleva implícito el pasotismo del entorno pero sí intentar salir de nuestra posición de crítica y exigencia hacia nosotros mismos y/o los demás. ¡Que lo podemos conseguir! ¿Cómo? Vamos a realizar sugerencias y elegir en función de nuestra individualidad.

Buen principio podría ser desglosar esas sensaciones de agobio que nos conlleva a un desbordamiento emocional; un inicio posibilitador: tratar de ver de manera más objetiva aquello que nos está oprimiendo.

No digo que sea fácil pero SÍ poner intentos de por medio y respirar, podemos aprender a quitarnos de encima un poco de lastre e ir deshaciendo nudos/atascos emocionales que se han vuelto muy difíciles de sortear.

Amigu@s, como siempre honestidad, seguro que estas sugerencias, posibilitadoras de paz interna, las aplicaré a mi propia persona, también lo necesito, sin más. Así que procedo a la búsqueda de esa relajación mental/emocional necesaria.

Se me ocurre un ejemplo de cómo empezar a ejecutar esos intentos: ¿Qué le dirías a una persona sobre aquellos temas que le abruman, que no puede más y, como gran amigu@ tuy@, te pide opinión sincera? Dos bases primordiales en este ejemplo, tratarnos con una gran amistad y desde una posición más externa. Puede que empiecen a brotar soluciones.

Muy importante mostrar nuestra mirada de cariño hacia nuestra propia persona después continuará la correspondiente a los demás. Es de gran valor sensibilizarnos con nuestro mundo interior, seremos mejor versión para el exterior.

Primordial dejar de sentirnos culpable por todas las circunstancias que suceden a nuestro alrededor, no todo es nuestra responsabilidad; en consecuencia se reducen «tareas a nuestro nombre que no nos pertenecían». No hace falta ser superhéroe/superheroína o, en su defecto, decidir tirar hacia adelante con la totalidad que nos aborda en nuestro caminar.

Establezcamos límites intrapersonales e interpersonales, nos ayudará a fluir. Dejar de «auto-sacrificarnos» las 24 horas del día y es crucial buscar un rinconcito diario de auto-cuidado emocional/mental, cualquier actividad atractiva exclusiva que ayude a desconectarnos: simplemente aquello que nos aporte nuestras gratificaciones mentales.

Ante momento agobio, interesante pedir ayuda y/o compartir, colaboración para reenfocar mejor lo que te hace sentir mal, sentirse escuchado puede aligerar y, quizás, percibamos palabras que necesitamos. Incluso podemos encontrar maneras de bajar el nivel de sobreesfuerzo mental que vamos practicando y que nos agota hasta cegarnos ante oportunidades efectivas.

Tener claro cuál es el camino que tenemos por delante, una aceptación de nuestra realidad, sin embargo intentar no enfocar al victimismo emocional, éste nos puede paralizar y derivar en algo más que cansancio mental. En ese caso, contar con la ayuda de especialistas: la mejor resolución.

Finalmente, deberíamos dejar de estar enfadados, en todo momento, porque esa actitud no nos deja entrever aquellas pequeñas-grandes cosas que nos pueden derivar en ligereza de cargas. Tal vez podemos empezar a relajar nuestros mecanismos de defensa ya que, en todo momento, No existirán «agresiones constantes enemigas» .

Nos merecemos unos/as descansos/vacaciones mentales y, si hemos entrado en bucle, en lugar de buscar culpables, busquemos junt@s alternativas que nos aligeren emocionalmente. Si continuamos actuando siempre igual no podremos encontrar un cambio en el resultado y esos agobios no podremos pararlos.

Amigu@s mí@s, como siempre, os pido vuestra colaboración, seguramente disponéis de más propuestas a tener en cuenta y, de este modo, poder regalarnos esas preciadas «treguas mentales» .

Indudablemente, conseguiremos oxigenar nuestras neuronas que se moverán con más ligereza y, así, la alegría florecerá más rápidamente en nuestro corazón. ¡Gracias por vuestra ayuda!

Os deseo que, esta semana, vuestros agobios mentales no sean muy grandes y deis paso a buenos momentos. Feliz semana.

¡Un abrazo muy grande!

Ana Torres

¡Muchas Felicidades!! Hasta siempre!!

¡Buenos días querida familia! Un martes nuevo que nos vemos y otra fecha especial, a tener en cuenta.

Mis querid@s amigu@s asidu@s, me vais a permitir que hoy me tome la licencia de dedicar esta entrada a unas personas formidables que van a derivar en un cambio de rumbo, finalizan una etapa. No obstante, me gustaría compartirlo con tod@s: vosotr@s y ell@s.

Espero que esta idea sea de vuestro agrado; finalidad: un gran abrazo emocional a esas preciadas miradas con las que se han compartido momentazos de corazón, un gran lujo de vida.

Queda constatado que el tiempo corre, es más, vuela y, como consecuencia, vamos pasando una serie de etapas interesantes de contemplar y no olvidar, forman parte de quiénes somos, en nuestra propia individualidad.

Y avanzamos y conseguimos triunfos, de infinitas maneras, no desde una única y exclusiva mirada, pautada socialmente. Así que quisiera marcarme un detalle felicitando todo el esfuerzo y empeño que se ha puesto en ello.

Me fascina pensar que el mayor triunfo que se puede conseguir es saber quiénes somos y hasta qué lugar estamos llegando, sin más. El mejor título que podemos ostentar es el de mi «Nombre es y soy yo», con todo lo que conlleva dicha distinción. Por favor, tened presente que sois totalmente únicos y especiales con toda vuestra personalidad. Ante todo ello y en directo, a tod@s vosotr@s, compartiros mis más sinceras felicitaciones, más que ganadas.

Cabe la posibilidad que, quizás, en estos momentos, no hayamos podido llegar a la meta que pretendíamos y surgen necesidades y agobios; sólo os pido que mostréis un poco de compasión con vosotr@s en el proceso de recomposición.

Suceda lo que suceda, de verdad que habéis meritado en la vida invertida hasta el momento, confirmado de una forma fehaciente, estas pupilas marrones, que os contemplan con cariño, así lo han percibido.

Sería interesante que os «auto-felicitaseis» por el lugar al que habéis llegado. Y, por si os cuesta dar ese primer paso, voy a empezar una cadena de aplausos por vosotr@s, interesantes de sentir, con una óptica invertida: ¡Desde fuera hacia dentro! ¡A vuestro interior!

A tod@s y cada uno de vosotr@s: «¡¡Muchísimas Felicidades!!», desde mi corazoncito de amiga que os ha contemplado durante unos años. ¿Qué más da la numerología que representen? El verdadero tesoro: la calidad humana que habéis regalado, a troche y moche, enfoquemos a ella.

De las mejores cosas que os lleváis, vuestro propio «traje/vestido de humanidad» : derrocháis carisma, sois personas muy valiosas y más que auto-suficientes; así que siempre con la cabeza bien alta y mostrando vuestra alegría. Allá dónde piséis, iréis regalando autenticidad y nobleza, dos características difíciles de encontrar en el exterior, fáciles de descubrir en vuestro interior.

Recordad que habéis convivido con determinadas circunstancias descontroladas y, aún así, os habéis mantenido en pie, caminando, sin recular, hacia adelante. Ante ello, me quito el sombrero y os digo: Meravella! Tod@s loables, en sus propias circunstancias.

Sois la verdadera esencia del lugar donde habéis convivido y acumulado recuerdos, buenos y no tan buenos. Gracias a ello, el resto de habitantes hemos respirado un ambiente encantador. Realmente siempre habéis sido: Los auténticos protagonistas.

Que sí, que si volvemos la vista atrás, hemos reído, llorado e incluso hemos derivado en «enfados»; las reglas del juego y el tablero llevaban a ello… Tengo la esperanza de que en vuestros corazones acaben permaneciendo aquellos ratitos que han implicado sentimientos positivos. ¡Muy importante focalizarlos!

Por mi parte, como Ana Torres, simplemente Ana Torres, vuestra amiga, deciros: «Muchas gracias por ser quiénes sois y haberme cuidado hasta el último día«. Ha sido recíproco en la medida que me he podido mostrar y os he intentado regalar.

No olvidéis que siempre perteneceréis a este «pequeñito lugar» donde unos cuantos-bastantes corazones sonreirán cuando os recuerden… Seguro que os invocaremos, se nos convierte en un deporte emocional saber de vuestras vidas y, cuando hablemos de vuestra magia, una gran sonrisa se dibujará en nuestra boca y nuestro corazón. No lo dudéis, estamos entrenados, lo llevamos practicando con las generaciones de años y años atrás

Así que las puertas del Castillo o del Donut, depende de la mirada, permanecerán abiertas a tod@s vosotr@s con el previo firmado de: ¡¡Amigu@s para siempre!!

Finalmente, me voy a marcar el último gol, éste ya relacionado con el futuro: El día que volváis a entrar por la puerta de la «Gloria», ya que no vendréis por obligación, tendré el privilegio de ser de las primeras miradas en visualizaros, y derivaremos en abrazos y sonrisas. Será un placer volver a atenderos por ser quiénes sois. Sí, volveremos a compartir uno de esos pequeños-grandes momentos de emociones, BRUTAL.

«El universo y la vida os traerá muchas cosas, positivas y no tan positivas, pero NUNCA perdáis de vista vuestra esencia y vuestra identidad, esa que os hace UNIC@S e IRREPETIBLES».

Montserrat Puig

Os deseo que paséis una espléndida semana, os lo merecéis TOD@S, cambiemos de etapa o permanezcamos en el camino.

¡Muchos abrazos púrpuras!

Ana Torres

Pequeños Detalles: Calidad Suprema

Buenos días querid@s amigu@s, vamos a compartir nuestro tiempo un martes más. Muy bonito hacerlo en vuestra compañía. ¡Gracias por este gran detalle!

Confraternizar, un pequeño-grande detalle que llena nuestro corazón. Qué bien que nos sienta apreciar que nos obsequian un momento de vida, se vuelve entrañable, de aquellos que te aportan un quiero estar contigo, eres especial, me importas… Un verdadero lujo de existencia.

Evidentemente, la calidad de nuestra vida va en función de la ponderación que cada un@ de nosotr@s otorgue de manera personal, según vibre nuestro corazón y las sensaciones que éste reciba de cada acción vivida, tanto individualmente como de forma más colectiva.

Una realidad muy latente es que en nuestras relaciones, sean del tipo que sean, confluyen factores que desempeñarán un papel fundamental para nuestro bienestar. Hoy, vamos a enfocar a esos detalles, que acostumbramos a llamar «pequeños» pero que, si somos sinceros, tienen una grandeza primordial: aportan un gran placer emocional.

Qué trascendental es fijar mirada en cuidar de «nuestras personas», a pesar de tener ya ganado su corazón, sabiendo de la existencia de una gran confianza, de una fidelidad más que comprobada, que no nos van a faltar… Recordemos cómo brillamos mientras pensamos en aquello que estamos realizando por él/ella, sabiendo lo que va a sentir, imaginando su sonrisa, su bienestar, su felicidad.

Un seguir recapacitando amigu@s, ahora enfoquemos a cómo deslumbran aquellos ojos y corazones a los cuales hemos dirigido semejantes detalles y que conste que no hablamos, en exclusividad, de regalos materiales; más bien estamos brindando oportunidad a esos valiosos presentes de cariño, de cuidado, de colaboración…, en definitiva, de proyectar sentimientos. BRUTAL.

Cierto es, que si atendemos, de vez en cuando a lo material, no concurrimos en una resolución nociva; al contrario, está permitido y, seguramente, nos encontraremos con un corazón sonriente que nos contestará: «Te has acordado de mí o No hacía falta o ¿Por qué?… ¡Muchas gracias!» Evidentemente, no es condición prioritaria que se trate de cosas caras ni totalmente extraordinarias… La excelencia se mostrará en el recordatorio de que hayas pensado en mí.

En ocasiones, ese ser detallista enfoca a un minucioso cuidado y nos puede destinar, con cariño, hacia ese «Ser un poquito pesados…», consecuencia de transmitir pensamientos del formato: «me importa saber si has llegado bien, si necesitas algo, si tu día va bien, si se te ha pasado ese mal rato que estabas padeciendo…» Hablamos de plenitud para quien lo regala y, aún más, para aquel/a que lo recibe: ¡Totalmente bidireccional!

De verdad que no importa que mis amigos, por ejemplo, sean mayores y bien plantados ante las circunstancias de la vida, qué tranquilidad más dulce me genera saber que están bien, que han llegado a destino perfectamente,… Sin necesidad de justificar, únicamente la pequeña delicadeza de tener cuidado de quien nos importa.

Una llamada telefónica, un mensaje, un audio… ese quiero decirte que me acuerdo de ti, que estaba paseando por mi vida y mis pensamientos han derivado en tu persona y te lo hago saber… Grandes gestos, preciados regalitos de sentimientos que realizamos, normalmente de manera espontánea y sin esperar nada a cambio.

¿Y desde el otro lado del lazo? Cuando los recibes, en ese momento, valoras cómo de hermosas son esas acciones y, si es tu momento, le correspondes a ese emisor, tan detallista, que te cuida y a quien quieres devolver semejante acción por gratitud y/o devoción.

Simplemente hablamos de: Abrazos emocionales que marcan la diferencia y que son difíciles de olvidar, porque con ellos abrimos la puerta de nuestros sentimientos y estos tienen memoria.

Aquellos instantes, en los que tenemos presente, que nuestros seres queridos pueden no estar tan bien, circunstancias de malestar implícito; correr y traspasar esas ganas de acompañar, buscar «momentos de detalles». Simplemente ofrecer nuestra mano y escoltar; en ese caso aportamos una lámina, bastante grande, para nuestro «abanico de los detalles» y, quizás, se consiga obtener un poquito más de aire con el que oxigenarse e, incluso, revertir determinados ahogos y aportar la luz que se necesita.

Observémonos un poco, si nos quedamos estáticos y no avanzamos nada, estamos verificando que los demás ya saben que pensamos en ellos y, en consecuencia, no mostramos ninguna de esas valiosas actuaciones, ¿estamos dando la misma validez a esa relación? ¡Ya! Se da todo por supuesto, que caminamos junt@s hace tiempo, que tenemos una gran confianza, que implícitamente se sabe que existe ese cariño… ¡Un sinfín de excusas! ¿De verdad ya no nos hacen falta «ilusiones«? Amigu@s, mostrémonos un pequeño toque de atención, con cariño.

Debemos tener cuidado, igual estamos derivando en una especie de desidia y se puede acabar desembocando en múltiples decepciones; y no será, únicamente, por la esperanza de aquel detalle, que nunca llega, sino por el reflejo de ese típico: ¡Tú ya lo sabes!¡No hace falta! Por favor, las fórmulas demostradas hay que usarlas para verificarlas.

Primordial que sigamos contando y coleccionando esas delicadezas de corazón: aquella foto que me envías porque sabes que me gustará, esa canción que me compartes, aquel dibujo que me hiciste, la nota que me dejas escrita, esa comida que tanto me gusta, compartir esas frases tan emocionales… Y todo el conjunto sigue siendo bidireccional: tú me lo regalas y yo lo recibo. Ambos brillamos.

Qué nivel aporta a nuestro caminar regalar/recibir semejantes detalles sin la necesidad o el imperante de una justificación, que obliga de una manera más aceptada, como una fecha concreta totalmente significativa o impuesta por la sociedad. ¡Auténticas pequeñas-grandes situaciones que nos regalan nuestro camino! ¡Aportes de energía extra que calan profundamente en nuestra esencia y llegan a desembocar en magnificencias de nuestras vidas!

Por contra, reflexionamos de nuevo: ¿Y si no tienen lugar esos detallitos o cada vez se distancian más? Llega el desencanto. Inicialmente, creo que podemos intentar plantearnos la búsqueda de una solución y mostrar: «Si no has reparado en ello, yo te muestro el camino, recuerda que a ti también te gusta…» Realmente, tod@s disfrutamos con esos detalles aunque aflore de nuestra boca, un tanto pequeñita, el pronunciar ese: «NO tiene importancia». Porque SÍ la tiene. No capemos nuestras ilusiones enmascarando lo que nos duele.

Sí señor@s, a veces, esas decepciones, si no son percibidas, pueden ir sucediéndose en el tiempo e ir creando emociones negativas acumuladas, ¿y si se pudieran reconstruir? No estoy hablando de exigir, porque sí que es cierto que lo ideal es que surgiesen espontáneamente, aún así hemos de ser conscientes que no tod@s estamos preparados de la misma manera.

Se puede construir, sin imponer, después ya está en manos de la otra parte si va a decidir continuar en ese camino o no. Recomendación: Si se desea se puede crecer. Se puede ganar en calidad de convivencia y personal. Por favor, No excusas o un gran No al aceptado: «Yo no soy detallista». Sencillamente poner empeño de corazón, no se necesita nada más.

Es importante no olvidar esos gestos y darnos cuenta de su importancia, son pura magia; no deberíamos llegar a valorarlos cuando ya no existe oportunidad de llevarlos a cabo: arrepentirnos de los múltiples «no-detalles» no es la solución. Atentos que podemos derivar en ausencias personales, cada vez más cansados de la falta de cuidados y ellos/as sí los aportaban… Y, recordemos que no enfocamos a lo material en exclusividad.

Definitivamente renovar, diariamente, nuestras relaciones con esos pequeños presentes que incrementan las conexiones emocionales; sí, se pueden conseguir nudos estables que no se desatarán, así como así, ante inclemencias que pueden aparecer en nuestros caminos, valoremos las fusiones de nuestras esencias que han emergido consistentemente. Nos hemos regalado trocitos de corazón, pequeños pero muy grandes.

Por mi parte, estoy más que agradecida: me siento super-cuidada e hiper-regalada por mis múltiples familias, primordiales para mi excelencia, tengo mucha suerte en mi caminar… Únicamente, espero estar contestando en la misma tesitura. Esos pequeños-grandes detalles, calidad de vida que se incrementa a diario. Prometo que si, en algún momento, no estoy atenta, rectificaré, sé de la necesidad de vivir esas grandezas vitales. Mi fascinación es total hacia esos momentitos y/o detallitos.

«Como llenan la vida esos detalles de vida, no hace falta ser detallista, solo saber valorar a los que te emocionan y te llenan de color la vida»

«Regalar besos emocionales en formato un té o café, mensaje, llamada, detalle o, simplemente, un emoticón que me ha hecho gracia y quiero compartir contigo»

Montserrat Puig

Os deseo que esta semana sea muy bonita, llena de pequeños detalles. Por mi parte os ofrezco mi pensamiento dirigido a tod@s vosotr@s y me gustaría que recibierais mis grandes : ¡Abrazos púrpuras!!

Ana Torres