¿Lo intentamos sin tanto miedo a perder?

Buenos días queridas amigas/ queridos amigos, vuelvo a vuestro lado. Y, cada vez, creyendo más en estas aportaciones, originadas en mi corazón y razonadas por mi mente. Ya sabéis, esos pequeños-grandes «granitos de compañía», para aquellos corazones que les apetezca compartir este lapso de tiempo, robándoselo a todos esos quehaceres diarios imperantes. Gracias por pausaros y fijar, de nuevo, vuestra mirada en vuestr@/nuestr@ espacio.

Por cierto, una observación. ¿No os ha pasado nunca que querías llevar a término determinados proyectos/trabajos/sueños y no los habéis ni intentado por miedo? Ese espanto que nos invade y que nos dirige a descartar, de manera fulminante, aquello en lo que empezábamos a creer apropiado para nosotr@s.

Francamente, a mí, sí que me ha sobrevenido semejante escenario y me ha superado. Definitivamente, confieso que este proceso ha tenido su influencia negativa, de manera significativa en mi vida, qué pena. Sin embargo, como nunca es tarde para aprender un nuevo camino, lo estoy subsanando, maravilla.

Esas creencias limitantes que hemos ido interiorizando, desde edades tan tempranas, y que hemos permitido, sin haber sido ni preguntados, que nos corten nuestras alas, bastantes veces; demasiadas diría yo. Convicciones que no nos han autorizado a progresar, en alguna de «nuestra sendas de vida», tal y como nos hubiera gustado. Entonces, te observas, reflexionas y te increpas con el típico: «si como mínimo hubiera llevado a cabo algún intento»…

Unos cuantos de mis propios sueños desechados con la única contem-plación del: ¡A mí no me va a salir bien!! Ignominia hacia mi persona, permitida por mí misma, otorgando el poder a la negación de la opor-tunidad del intento. No creáis que muestro crueldad, simplemente relato mi proceso hasta llegar a mostrar mi ansiado «¡Basta!» a semejantes limitaciones y llegar al proceso de empezar a introducir un ansiado: ¿Por qué no? Ahora sí que me consiento el permiso a dar esos codiciados pasos y, si me equivoco, rectifico; y, si no me equivoco, lo consigo. Gran cambio de mirada en mi conducta de vida.

Siendo sincera, como siempre, algunos temores van a convivir con nuestras esencias en la mayor parte de nuestro trayecto de vida. Eso sí, sería cuanto menos interesante, dirigirnos a ellos y aprender a decirles: «Sé que existís pero sigo aproximándome a aquello que anhelo, que me llena, no vais a ganar siempre».

Nuestros propósitos de vida o nuestras metas, los podemos bautizar de muchas maneras, qué necesarios son y, sin embargo, qué condicionados por la sociedad, por nuestros círculos de relaciones, por las otras miradas y, finalmente, sobre todo, por la nuestra propia.

Pues bien, desde mi interior os comunico, como much@s de vosotr@s habréis más que comprobado, que se puede dar un paso más allá e intentar caminar hacia donde nosotr@s decidamos: tomar las correas de nuestra propia y exclusiva vida. Sí, me reafirmo en la idea que cada uno/a es el único/a propietario/a de su camino de vida, aunque en muchas ocasiones no sintamos tal sensación y nos toque bailar de manera muy pautada.

Pienso que existen muchos motivos para poder coger las riendas de nues-tras metas, ahora os digo unos cuantos, a ver qué os parecen. Eso sí, como de costumbre, lista abierta para tod@s nosotr@s, os espero fervorosa-mente. ¡Caminemos en nuestra propia ruta!

Por convicción, creo en lo que quiero hacer, puedo llegar a hacerlo, con más o menos sacrificios, esfuerzos, con cantidades enormes de borradores e intentos; aún así, siempre imperando mi voluntad junto a mis conoci-mientos y, en caso necesario, más formación.

Por devoción, ese me gusta, un me encanta o el anhelado: «me llena plenamente en mi interior»; es tal la importancia del significado emocional que otorgamos a nuestros itinerarios. De hecho, diría que es totalmente legítimo, ¿no creéis?

Por camino a la decisión de la persona que pasea en su existencia, vi-viéndola de manera óptima en sus propias decisiones porque se muestra ese respeto que se merece, ni más ni menos que nadie.

Finalmente, por mi persona, por la estoy configurando desde que nací y de manera voluntaria, sin limitaciones externas o, por lo menos, las mínimas. A medida que avanzo en mi tiempo, igual esa restricción ya no es tal, puede que sólo tuviera que cambiar el enfoque o disponer de más recursos…

Vale tanto la pena proyectar nuestros sueños, nuestras intenciones, nuestras valoraciones… Cuando emerge esa continua pregunta: ¿Y si no lo consigo? Yo os sugeriría que suprimieseis el no de esa oración tan desafortunada, totalmente paralizadora. Magníficamente se convertiría en: ¿Y si lo consigo? Intentadlo ¿Lo habéis probado? ¿Qué siente vuestro corazón? No lo mismo que con la inicial. ¿Verdad? Se genera ilusión, bonita palabra y lo que conlleva con ella.

Muestra de lo que estamos hablando es este blog que estamos confec-cionando junt@s, creo que en un inicio yo no tenía claro si regalar mi tiempo, un obsequio muy preciado, sin tener certeza de si «ganaría en ello»; viviendo en nuestra actualidad «multifuncional» que está necesitada del susodicho para llegar a todo. Sin embargo, yo vislumbraba mi ganancia personal. Así que decido que lo resto de otras tareas de la dinámica de subsistencia o, incluso, de algún momento de ocio…Y pese a que obsequiar mi tiempo parecía tremenda osadía, por mi parte, llega un momento en mi vida que me paro y decido cambiar mi mirada y me digo: «¡Lo voy a hacer, sin más!.

Consecuentemente, este proyecto se va formalizando, todo lo que me aporta es provechoso, mi propio corazón es emisor a la vez que receptor: crezco continuamente. Y, sobre todo, si le sumo vuestras sensibilidades y complicidades, aquí mi emoción ya es inconmensurable, por supuesto en positivo. Implicaciones de crecimiento, empoderamiento y, ante todo, cumplir uno de mis sueños: acompañar de manera pública a todas aquellas miradas que enfoquen a este «pequeño-gran espacio», ni más ni menos.

La verdad, no puedo pedir más, desde el punto del observador externo, me digo: «Felicidades, Ana»; desde mi interior, me susurro: «Muchas gracias por haber roto esas cadenas que existieron una vez y, hasta hace poco tiempo, no me veía capaz de hacer ni un sólo intento». Mi triunfo real: Despedazar creencias limitantes, saliendo de mi zona de confort y exponiéndome al mundo.

Queridos/as amigos/as, ¿Qué os parece si cambiamos el paradigma del miedo a nuestro fracaso y saboreamos la valentía hacia nuestro posible éxito? Cuanto menos, interesante la variación de mentalidad y de sensaciones que se nos generan. Sencillamente, quizás podamos validar como positivo este nuevo pensamiento.

¡Un nuevo abrazo de martes! Os deseo que la semana os sea positiva.

Ana Torres

4 comentarios en “¿Lo intentamos sin tanto miedo a perder?

  1. Hola Ana!!!!!! Aquesta reflexió em va de perles PRECISAMENT EN AQUESTS MOMENTS QUE VISC. Moooooltes gràcies. Estic totalment d’acord, em quedo amb la pregunta en positiu «I si ho aconsegueixo?» I és que de fet, el que segur ja he, aconseguit és INTENTAR-HO!! Així que tenim fet gran part del camí. I em quedo també amb la valentia que em demostro i em mereixo en comptes de la por. ENDAVANT!!!!!
    Una abraçada emocional, energètica i valenta!!!

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    1. Carlota, com me n’alegro del canvi de mirada que hem fet! Aquesta pregunta, sense el No, que ens anima a tirar endavant i agafar les il·lusions que ems permetran avançar de manera dolça!

      Moltíssimes abraçades i gràcies per fer real la vostra col·laboració.

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      1. montserrat1506

        Apa, endavant!!! Ana quina reflexió més potent!. Poses en paraules el que faria (i fa) de la nostra existència quelcom diferent. Viure i no sobreviure. Gaudint de nosaltres mateixos. De mi mateixa. Em fa pensar en allò «que veus el món segons el color amb el q el mires» … Crec que el món és millor si el mirem des de aquesta teva mirada. Gràcies

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      2. Montserrat, germana de vida.
        Saps una cosa? Aportes tanta diferència, de manera positiva, que el gaudir de nosaltres és una realitat, no només idees que hem de creure per decàlegs formals. Mantenir una vida plena m’implica caminar voluntàriament al teu costat, el color del món, amb persones excepcionals com tu, és el que vull pel meu passeig existencial: Vivint la vida sense enfocar la mirada a allò que no m’ompli, gaudint de nosaltres mateixos, com tu has dit!

        Gràcies per haver aconseguit que perdi la por a mostrar-me, una creença limitant menys! Weeeeeeeee

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