¡Hasta pronto amigu@s!

¡Martes de nuevo! ¡Cómo me gusta conversar con vosotr@s! Buenos días, querid@s amigu@s.

En nuestra dinámica de vida, existen momentos cruciales en los cuales te tienes que despedir de compañer@s de «lugar» , que se han convertido en algo más que esa distinción; efectivamente, han derivado en una entrañable amistad. Y las pérdidas «in situ» duelen; a pesar de que estemos bastante entrenados a esos «adioses de fin de periodos».

No soy una persona que acostumbre a jactarse de conocimientos ante los demás, por delante de todo la humildad. Sin embargo, me gustaría compartir una bonita actitud que practico, desde hace años; para esos momentos de terrible despedida, me ayuda. Sí, gracias a ella, giro la cabeza con tranquilidad y no se me generan demasiados «y sis de arrepentimiento por no…» , esos que surgen por no haber llevado a término actuaciones que sí podríamos haber realizado cuando esas esencias personales estaban fluyendo a nuestro alrededor.

Me explico mejor, muchas veces nos han asaltado aquellos: «si le hubiese dicho lo que representaba para mí, lo bien que, lo que le quería»; es decir «los ques de reproches» … No hay nada más bonito que ser nosotros mismos y verbalizar los sentimientos que nos generan las otras personas; de verdad que decir «te quiero» a nuestras amistades no es sinónimo de debilidad, al contrario, se trata de regalar lo que se han bien ganado. Sencillamente se trata de no caparnos por educaciones estrechas emocionalmente de mira de antaño. Y si se ha practicado de manera provechosa, seguramente que no nos asaltarán tantos arrepentimientos… Que sí, que alguno existirá; Honestidad: nadie es perfecto.

Me reitero en una premisa: «Valorar las personas cuando están a nuestro lado, no únicamente cuando tienen que partir» . La idea de reconocer la validez emocional de esos grandes compañeros de viaje, en cualquier ámbito, no nos quita nada; bien al contrario, nos empodera en nuestra propia dinámica de vida ya que sabemos a quién hemos tenido a nuestro lado, qué valores han convivido con nosotros y el cariño que nos han regalado. Eso no tiene precio, es uno de los mayores abrazos emocionales que podemos saborear.

Aún así, el momento de decir adiós se vuelve duro, el corazón se acongoja… A nuestro cerebro le deberíamos lanzar mensajes del formato que esa persona no tiene por qué desaparecer de nuestra vida. Obviamente entramos en «otro estatus de compartir momentos», es real, ya no será un día a día que implica obligación de convivir en el mismo espacio y, por lo tanto, la relación se distancia pero puede ser únicamente de manera física, reflexionemos en ello. Yo lo hago, me regala fuerza emocional.

Bueno, pues a pesar de esa tristeza realista que nos invade, podemos tirar de nuestro potencial de voluntad para mantener la relación generada, seguir cuidándonos y aportándonos compañía. Lo único que hemos de variar es la manera y, si no puede ser presencial por decreto de circunstancias, disponemos de unos avances tecnológicos que nos derivan en una comunicación casi tan real como la que se lleva a cabo diariamente.

Ahora, en momento despedida, es muy positivo seguir agradeciendo todo lo que dichas personas nos han aportado interiormente, a nivel emocional, cómo hemos crecido con ell@s y la calidad de vida que nos han generado, esa calidez humana que hemos sentido.

Por mi parte, como Ana Torres, quien también se enfrenta a estas circunstancias, quisiera decirles: «Gracias por la intersección de camino que hemos vivido y está en nuestras manos la continuidad de nuestra amistad».

El tiempo y la distancia no deberían de tener el poder de deshacer esos bonitos nudos emocionales que se han generado por las afinidades que hemos suscitado. La potencia de nuestros sentimientos serán nuestras mejores armas para luchar y así no dejarnos perder esos lujos personales e individuales que hemos reconocido e interiorizado.

Por supuesto que los recuerdos permanecerán en nuestros corazones y forman una gran «baza» para seguir sonriendo a la vida y pensar que, en un momento de propósito de encuentro, los volveremos a vivir. No sería justo quedarnos totalmente anclados en lo que ya no tenemos, ni por aquel que marcha ni por el que permanece; simplemente, redirigirnos y si lo que brotó emocionalmente fue tan bonito, seguir cuidándolo; sin más.

Que sí, amigu@s mí@s, el corazón tiene memoria y si se cuida puede reconducir la nostalgia de la falta de esos momentazos en sonrisas de gratitud y potencial emocional de camino para tod@s. Confieso que soy una persona que otorgo mucho poder a mi intuición pero, en estos momentos, no habla ella; tengo la certeza que allá dónde vayan nuestras amistades continuarán marcando la diferencia porque son auténticos regalos de compañía.

Finalmente, desear mucha suerte a ese nuevo caminar que se nos presenta y ofrecernos oportunidades de vida sumando lo que no deberíamos perder y lo que esté por venir.

¿Qué me queda por decir?: «Os quiero muchísimo, me reitero en ello»

Os deseo que paséis una semana muy bonita en la cual vuestras despedidas sean las mínimas; aún así recordemos, puede existir un cambio de escenario: una sonrisa de inicio.

¡Un gran abrazo a tod@s!¡A los que se van y a los que permanecen!

Ana Torres

Un comentario en “¡Hasta pronto amigu@s!

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s