¿Necesitas ayuda? ¡Estoy aquí! (Primera parte)

Buenos días querid@s amigu@s. Entramos en un nuevo martes de compañía, avanzamos en nuestros caminos y, algunas veces, nos tropezamos… Y no pasa nada si para levantarnos necesitamos un poco de auxilio/colaboración… Obviamente, si os puedo ayudar en algo, aquí estoy, sé escuchar sin juzgar.

Qué importante es saber que puedes contar con personas de apoyo en caso de necesitarlo… Sin embargo, ¿somos capaces de pedir ayuda en el momento en el cual la necesitamos? Recordemos que la ciencia infusa es pura ficción, tod@s necesitamos de un tiempo para aprender y/o recordar cómo realizar aquellas directrices que caen sobre nuestros hombros.

De verdad que forma parte de la «humanidad» gestionarnos de manera que existan los mínimos padecimientos de camino y requerir el refuerzo que necesitamos es un gran recurso al cual podemos optar.

Es importante lanzar mensajes en positivo a nuestro cerebro indicando que no sucede nada malo si solicitamos colaboración de nuestro entorno; nuestro ego no se verá mancillado y ni mucho menos caeremos en el saco de los malvistos.

Creemos en dichos mensajes de cara a otras personas y, aún así, nosotr@s continuamos siendo incapaces de auto-gestionarnos para optar a dicho procedimiento; vamos a darnos unos pequeños/grandes patrones que nos infieran la seguridad para llevar a cabo dicho acto. Espero que os parezcan aceptables y, si se os ocurren algunos más, por favor, compartidlos en nuestro espacio. ¡Gracias! Necesito vuestra cooperación.

Es interesante saber si a la persona que pedimos amparo es la correcta, igual lo solicitamos en un ámbito que no corresponde con lo cual la imposibilidad de recibir lo que esperamos es muy grande. En ese momento la decepción que se nos genera no ha lugar, busquemos otra fuente más apropiada.

Fundamental nuestro lenguaje verbal y nuestra actitud en el momento de requerir esa colaboración que tanto necesitamos; recordemos que las pautas de exigencias consiguen efecto rebote y miradas hacia otro lado, así que nuestras solicitudes las dirigiremos con paciencia. Seguramente no era necesaria esta aclaración, nos manejamos desde la humildad; sin embargo, nuestros nervios nos pueden jugar malas pasadas, no es más.

Cuidado con crear sensaciones externas de tener el hábito de pedir auxilio, lo necesitemos o no, puede llevarnos a un camino contraproducente así que tratemos de solicitarlo en momentos imperantes y no llegar a ser ignorados, cosa que queremos evitar. Usemos nuestras opciones desde un nivel considerado y honesto.

Evidentemente que mostraremos nuestros esfuerzos, combinados con nuestras ganas de asimilar lo que se nos indica para realizar el aprendizaje y, en futuras situaciones, ya sabremos autogestionarnos para conseguir el resultado que necesitábamos; evitemos que se vuelva una zona de confort acomodándonos a que nos lo solucionen siempre.

Muy importante la práctica del agradecimiento con aquell@s que voluntariosamente nos facilitan un poco de luz a ese camino que se nos había llenado de oscuridad. Asimismo, es crucial hacernos una auto-valoración personal de aquello conseguido de la mano de otras personas.

Todo lo descrito forma parte de premisas de potencial de vida, son de buena gestión emocional y mejor entendimiento, se pueden incorporar en nuestro interior; sigamos adelante construyendo en nuestro camino con las asistencias necesarias ¡Evitaremos emociones de frustración y rabia!

Y, sinceramente, si en algún momento nos encontramos con miradas inclinadas que nos ojean desde arriba, de manera un tanto increpante, por nuestra solicitud, no les hagamos mucho caso; no les otorguemos el poder de hacernos sentir mal y desechemos esas emociones de rechazo que se nos puedan generar.

Lanzar mensajes, a l@s compañer@s de vida, que los únicos afectados son ell@s, que sus problemas no nos conciernen, indica una actitud un tanto «individualista» , con repercusiones a ambos lados, aunque nosotr@s vayamos sobrados.

Igual, en otro tiempo, estábamos posicionados en el lado de la necesidad y, seguidamente, llegamos a encontrar a quien nos prestó una valiosa mano de apoyo. O, desafortunadamente, no fue el caso, pues mostremos nuestra propia evolución, dejemos atrás acciones que nos dolieron, rompamos ese círculo nocivo, pensemos en lo que nos hubiese gustado: ¡hagámoslo!

Sencillamente, la anti-tolerancia no merece un lugar en nuestro caminar, desenfoquemos y sigamos por otra vertiente más positiva, seguro que existe.

Por favor, tod@s hemos necesitado el apoyo de nuestros entornos, una mirada de complicidad, indicaciones de que es totalmente lícito pedir ese auxilio; facilitemos emocionalmente el camino de nuestros congéneres y otorguemos calidad al nuestro propio.

Quiero creer en un mundo donde ayudar sea una tónica de actitud normalizada, sin esperar nada a cambio. Mi corazón brilla cuando actúo de tal guisa, no me quiero privar de ello. No pienso enfocar hacia aquel sector que cuestiona esta manera de actuar y sí ensalzar a seguir marcando la diferencia de manera real; cada vez somos más los que practicamos la bondad, sin necesidad de meritar.

Existen más niveles donde la ayuda, más bien colaboración/división en las tareas es primordial, lo trataremos más adelante. El mundo de la cooperación/complicidad es mucho más extenso de lo que parece, a nivel actitudinal y emocional, así que vayamos edificando nuestro vivir paso a paso.

Momento de honestidad: Yo también he necesitado ayuda y, muchas veces, me he encontrado con quien me la ha regalado: agradecida desde mi interior y no les haré de menos dirigiendo mi mirada a quienes me la negaron. Por otro lado, creo que he intentado practicar aquello que predico; aún así, seguramente, alguna vez habré actuado de manera nociva y pido mis disculpas a quienes hayan recibido semejante contestación por mi parte. Quiero crecer y ser mi mejor versión en esta dinámica de vida, sin más.

Por favor, llenamos nuestras bocas con palabras de un enorme peso como empatía y solidaridad y después las negamos. Seamos congruentes, no hacen falta determinadas falsedades si somos de otro parecer; a no ser que necesitemos auto-justificarnos esa manera de actuar ante nuestra conciencia. Cuando menos seamos coherentes.

Y, ahora ya, situados en un mundo de colaboración, recordemos que cuando entramos en esta bonita dinámica esperar la misma conducta de nuestro entorno es irreal. Cada un@ se gestiona como decide y nuestras expectativas no deben condicionar al resto; por mucho que lo interpretemos como «lo correcto», únicamente es nuestra perspectiva.

Querid@s amigu@s, os deseo que paséis una buena semana y que recibáis la ayuda que necesitéis ante vuestro camino y, en caso de pertenecer al lado que la obsequia, fluctuéis con paz y tranquilidad por lo que habéis regalado a vuestro prójimo y a vosotr@s mism@s.

¡Un abrazo muy violeta!

Ana Torres

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